Fanny y
Freddie han sido rescatados del colapso total. Catorce billones de dólares en
pérdidas asumidos por el ‘taxpayer’ pero billones en ganancias en los bolsillos
de los ejecutivos y dueños de los bonos de las empresas.
El capitalismo socializado
no es nuevo. En el Reino Unido, el estado paga más en subsidios a las empresas
de servicios públicos de los que pagaba cuando era dueño de ellas –y mientras
los precios de la electricidad y el gas suben, también suben las ganancias de
las empresas –a costa de los usuarios de los servicios; que además son los
taxpayers que les llenan los bolsillos con subsidios.
Dentro de
todo hay algo que rescatar. El sector privado, en todo el mundo, está llamando
a gritos al sector público para que lo salve. El mito que el sector privado en
más eficiente que el sector público llegó a su fin. Nada impide que un servicio
público sea provisto por el sector público de manera más eficiente. Ni es
imposible que un servicio o bien comercial sea ofrecido por el sector público
de manera más eficiente. Que lo deba o no deba hacer es otra cosa.




