
Publicado en Peruvian-Americans.tv
Hay un concepto muy interesante llamado “emergencia” o “emergence”, con el que me topé en un libro de Steven Johnson, pensador tecnológico, y columnista de la revista Wired. La “emergencia” plantea que las sociedades y las organizaciones humanas (así como también las animales, e incluso las biológicas) se “auto-organizan” respondiendo a estímulos internos y externos en lugar de ente controlador y planificador como lo puede ser un gobierno central. En ello radica la magia de la economía de mercado, en donde la libertad y la igualdad, permiten a los miles de pequeños actores económicos organizarse para la creación de riqueza. A diferencia de los años 70 y 80s en donde se cayó en la ilusión que los gobiernos pueden crear artificialmente el crecimiento, el Perú de hoy es una sociedad en “emergencia”, en donde el protagonismo del desarrollo no está en las grandes empresas, sino más bien en los pequeños y microempresarios que con los incentivos de la libertad y el comercio encuentra sus propios nichos de desarrollo. Se trata de un movimiento piramidal que va de abajo hacia arriba y no a la inversa. Así como en el mercado hispano en los Estados Unidos, son los dueños de bodegas, pequeños restaurantes, ferreterías, bazares, tiendas de abarrotes, pequeñas granjas, lavanderías, cabinas electrónicas, los populares “Chinos de la Esquina” (en Estados Unidos la inmigración asiática son eficientes dueños de lavanderías) y equivalentes en su conjunto, los que empujan el país para arriba. Hoy, reporta Andina de Noticias, existe una nueva casta de exportadores en el Perú, producto de esta nueva economía, dedicados a comercializar productos principalmente textiles y de carácter étnico. El artículo resalta la importancia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos -y allí va el dato para sus detractores- como el principal incentivo para que los pequeños y medianos empresarios se organicen y adecúen sus productos a las necesidades del mercado internacional. Allí está Gamarra y Lima Norte. Recordar esto: si existe libertad e igualdad, debemos sumar un flujo de buena información y adecuados incentivos (el TLC) para facilitar la organización de negocios celulares en cuerpos gremiales, cámaras de comercio, asociaciones de comerciantes y profesionales para formar entidades con mayor capacidad de negociación y de generar mejores resultados para todos. Aquí datos interesantes. Cifras de Promperú señalan que entre enero y mayo de este año se registraron cuatro mil 756 empresas exportadoras, 299 más que las observadas en 2007, 126 exportaron por más de 10 millones de dólares; 435 exportaron entre un millón y 10 millones de dólares; 187 entre 100 mil y un millón de dólares y tres mil 8 registraron ventas por menos de 100 mil dólares. ¿La estrategia de entrada de muchas de estos exportadores? Su capital social, es decir las redes de contactos y familiares que tienen en el Perú y en los Estados Unidos (u otros países del exterior) que permiten mejor asesoramiento para la colocación de sus productos y comprensión de las particularidades de su mercado. Por ejemplo si quiere exportar hornos de pollos a la brasa, le convendría saber por sus contactos en USA, que dichos hornos tal cual salidos del Perú, no cumplen con las reglas mínimas de seguridad para obtener una licencia de funcionamiento. ¿Qué necesita para corregir este problema? (Ver este video)
Este crecimiento emergente crea una extraordinaria oportunidad para que la comunidad peruana inmigrante no sólo contribuya con el desarrollo del Perú a través del tradicional envío de remesas, sino también como el brazo comercial de su tierra de origen. Hace algunos meses escribimos sobre la existencia de un Perú en los Estados Unidos, ese casi millón de peruanos que viven en este país con ansías de reconectar con sus raíces, y con un ingreso per cápita muy superior al de sus pares de Sudamérica. ¿Cómo podemos capacitarlos hoy para aprovechar el desarrollo emergente del Perú, y extenderlo al vastísimo mercado del Hemisferio Norte?




