La CVR sigue generando polémicas. Pero la negative de aceptar sus recomendaciones (y descubrimientos) por parte de las fuerzas armadas solamente la reivindica.
Para la CVR, una de las principales causas de la violencia fue la dramatic inequidad que existe entre los más ricos y más pobres en el Perú. La incapacidad y el desdén del Estado hacia los más pobres podrían interpretarse como una forma de violencia.
Al no querer prestarle la atención que la CVR se merece, el Vicepresidente Giampietri le da la razón. Me hace pensar en el dibujo de los monos que se tapan los ojos, las orejas y la boca (“see no evil, hear no evil, say no evil”). Reconocer que las fuerzas armadas cometieron delitos y violaciones de derechos humanos es progresista –y responsable. Ahora que el Perú está en ojos de todos por sus éxitos económicos actuar sobre las recomendaciones de la CVR sería la mejor forma de mostrar que el país está en camino a un futuro distinto –y que este no es, tal como la mayoría de analistas internacionales piensan, un ciclo más para el Perú y la región.
La narrativa que ha inspirado las políticas peruanas en las últimas dos décadas es que el crecimiento económico es lo más importante y que puede ser suficiente para romper con el flagelo de la pobreza y la inequidad. La narrativa que inspira a la CVR –y a tantos otros- no es tan revolucionaria como el vicepresidente y otros que le temen (con terror) piensan. El argumento alternativo es que el crecimiento es sumamente importante pero que sin un esfuerzo concreto para atender a los más pobres y reparar los daños causados políticas pasadas.
Esto les conviene a todos. Aún con el crecimiento económico que vivimos, el Presidente García sufre de impopularidad; el fantasma de Humala sigue asustando; y el fujimorismo crece y crece. Algo no está funcionando.
La política pública, toda, debe tomarse esta misión en serio. Junto al éxito económico que vivimos hoy podríamos lograr romper con esa tentación al fracaso que nos mantiene –contantemente- por detrás de otros países que se han tomado los principios de la democracia más en serio.




