Hace algunos días tomé contacto con integrantes de las Peruvian American Medical Society – PAMS, una organización sin fines de lucro de más de 500 doctores, entre peruanos y no peruanos, que realizan trabajo de desarrollo y servicio social en el Perú. Habiendo vivido en Boston por algunos años ya había conocido varios estudiantes de medicina que se iban en misiones médicas a países en desarrollo para, por ejemplo, operar a niños con labio leporino. Imaginé que el trabajo de PAMS era similar. Pero me quedé corto. Estoy ahora dándole una hojeada a su Annual Report 2008 y el volumen y envergadura de proyectos son realmente notables y distribuidos por todo el país. Así, manejan proyectos en Collique, Lima, dando servicios odontológicos, tienen el proyecto de la Clínica de Yantalo, en el departamento de San Martín, de una inversión de más de medio millón de dólares y donado por la Universidad de San Diego, el programa científico en la Universidad de Trujillo, el programa cardiovascular de la Clínica 2 de Mayo en Lima, y las misiones médicas a las regiones de Ayacucho, Abancay, Loreto, Huancavelica, Tacna, Puno y La Libertad.
Pero quizá el más ambicioso de todos es su proyecto en Chincha. A raíz del terremoto en Pisco durante el 2007, PAMS ha iniciado la construcción de una clínica en la ciudad de Chincha con un centro comunitario. La clínica es de estructura moderna con servicios de medicina básica y especializada, así como con avanzados equipos de diagnósticos y tratamiento, incorpora programas de medicina preventiva, tal como vacunaciones periódicas, cuidados prenatales, exámenes físicos preventivos, asesoría nutricional entre otros. Asimismo, la clínica se encuentra asociada a una escuela médica para mantener altos estándares de cuidado así como para crear un mayor conocimiento de las necesidades de la comunidad. Concepto interesante pues busca insertar a las clínicas dentro de la comunidades haciéndolas partícipes de su vida cotidiana, involucrados plenamente, funcionando un poco como mini ministerios de salud pues no solo asumen una función de cuidado sino también de difusión de información y creación de incentivos para una mejor cuidado. Más impactante aún, el costo de la clínica. Se trata de un proyecto que supera el millón de dólares, con US$200,000 recaudado por PAMS en los Estados Unidos entre integrantes y simpatizantes, US$300,000 aportados por la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), y otros US$300,000, por una organización hermana de CONFIEP, “Empresarios para la Educación”. A ello hay que sumarle US$43,000 recaudados por la Peruvian Organizations of Paterson New Jersey para un programa de desarrollo infantil, y otros US$50,000 de la Asociación de Restaurantes Peruanos de California. La Municipalidad de Chincha también hizo lo propio dando el terreno en usufructo por los próximos 99 años, la constructora peruana Graña y Montero donó sus servicios de asesoría profesional, y el trabajo de diseño fue obsequio del arquitecto Orlando Loli. No está nada mal para poder de convocatoria y organización. La clínica de Chinca sería el proyecto piloto de una sería de clínicas similares para el resto del país. Después de esta, la siguiente sería en la ciudad de Pisco.