El optimismo que se ha venido respirando en el Perú en los últimos meses ha sido finalmente coronado con un premio muy anticipado pero poco esperado a estas alturas del año: el premio a la continuidad. Si mal no recuerdo, hace ya más de un año que se habla del tan ansiado “grado de inversión” en nuestro país no con poco escepticismo ya que para muchos, los problemas internos, revuelos sociales y algunas otras perlas como la creciente inflación, podían haber mermado un resultado tan positivo; incluso los más serios economistas vaticinaban tal situación sólo hacia finales del 2008 o principios del 2009.
Sin embargo, ni bien terminado este primer trimestre nos cae la sorpresa y aumenta nuevamente el optimismo justo en una época ligeramente complicada para el gobierno (con problemas de tipo de cambio y conatos de expectativas inflacionarias). Pero vayamos por partes: ¿qué significa el grado de inversión, y sobretodo, para qué nos sirve? Pues esta denominación no es otra cosa que la opinión de una agencia calificadora de riesgo (en este caso la prestigiosa Fitch) acerca de la solvencia para cumplir con nuestras deudas como país. Más claro el agua: pase lo que pase, de acuerdo con Fitch el Perú está en capacidad de pagar sus papeles de deuda y por lo tanto existe menos riesgo de invertir en nuestro país. Por lo tanto, en el corto plazo, se augura un incremento significativo de los flujos de inversión y la reducción del costo de financiamiento externo hacia el Perú.
¿Buenas noticias? Excelentes diría yo, sobretodo si se recuerda que sólo dos países en Latinoamérica (México y Chile) cuentan con grado de inversión, situación que nos pone a la vanguardia en la región por encima de economías otrora consideradas más sólidas como la brasilera y la argentina, por poner dos ejemplos.
Ahora, no todo es color de rosa ya que quedan varios pendientes. En primer lugar, que las otras dos prestigiosas agencias de riesgo (Moodys y Standard & Poors) ratifiquen la misma condición en nuestros papeles de deuda. Si las cosas se mantienen ceteris paribus esto se podría esperar a más tardar en el próximo año. Pero lo más importante le compete al gobierno. Al margen de mantener la estabilidad macroeconómica, García tiene que generar las condiciones para que las inversiones en el país sean bienvenidas. Tomemos el caso claro del desastroso nivel en que se encuentra nuestra infraestructura: sin carreteras, puertos, aeropuertos o hidroeléctricas no sólo se condena a los peruanos al aislamiento, sino que además se espantan las inversiones y se retrasa el desarrollo social y económico del país. Si realmente queremos estar a la vanguardia debemos generar un clima que sea coherente con lo que predicamos y eso empieza por tener gente capacitada para invertir de manera inteligente el dinero del Estado, pasa por estabilizar la política interna y termina con el ya manido tema de la inclusión social, ya que la inestabilidad generada por ese descontento podría llevarnos a unas lamentables elecciones en el 2011 y a la posibilidad de que otro Humala deshaga con un gobierno lo que hemos venido sembrando en los últimos dos.




