Abro El Comercio para hacer mi revisión cotidiana de las últimas noticias del Perú y me topo con una singular información referida a la repartición de alimentos a los más pobres en Lima. Se trata específicamente de una canasta con 5 kilos de arroz, una botella de aceite, 3 kilos de frejoles y dos latas de conserva de anchoveta que se repartió a 6,500 familias en Carabayllo y Villa El Salvador. Mi primera impresión es: "los subsidios son malos per se, no funcionan". Sigo leyendo el periódico y me encuentro otro artículo donde se da a conocer algunas propuestas del Banco Mundial ante esta inflación de precios a nivel mundial (ver buen articulo de Juan Carlos) y cómo paliar dichos efectos en los más pobres. Dos políticas se sugieren: i) los países desarrollen o expandan programas de transferencia de dinero entre los pobres (como lo piensa hacer Chile) y, ii) reducción de aranceles e impuestos a ciertos elementos esenciales de la dieta local. Algunos comentarios personales rápidos frente a estas dos opciones de políticas, los que seguro serán complementados por personas que saben más que yo en temas sociales.
Respecto de la transferencia de dinero, prefiero personalmente lo que está haciendo el Gobierno al repartir bienes de consumo y no dinero en efectivo. Pienso que si se entregara dinero ese serviría para comprar otros bienes menos esenciales y se me viene a la mente inmediatamente la cerveza como ejemplo. Al menos si reciben productos para comer, se los tendrán que comer, al menos que los vendan. Sin embargo, es importante preguntarse si se cumplen los objetivos de reducir los efectos de la inflación entre los más pobres entregándoles sólo arroz, aceite, frejoles y pescado en tan pocas cantidades? O más bien se trata de un paliativo de muy corto plazo? Cómo se escoge quiénes reciben y quiénes no? Qué pasa con aquellos que no reciben nada? No sería mejor reforzar los canales ya existentes como el Vaso de Leche? Cuánto cuesta esa canasta, 15 soles?
Respecto de la reducción de aranceles me parece una opción más viable y con más posibilidades de lograr los objetivos deseados. La economía peruana viene creciendo a tasas realmente altas desde hace ya varios años y posee un supéravit fiscal que podría justificar la reducción de dichos aranceles sin hacer de esta manera un hueco en la caja fiscal. En pocas palabras, es un buen momento para hacerlo y ya se viene haciendo, recuerdo por ejemplo hace poco haber leído la reducción de aranceles a bienes de capital, política que fue llevada a cabo por el Ministerio de la Producción. Pero detrás de esto hay una razón más importante aún: la bajada de aranceles es aprovechada por TODOS pues reduce el precio del bien final, el cuál puede ser comprado en mayores cantidades por TODOS, sean pobres y/o ricos. Sin embargo, me pregunto: qué pasará cuando ya no haya arancel que bajar más? No sería mejor bajar un punto o dos el IGV y de paso generar así un shock de consumo?
Quedo abierto a leer los comentarios de los lectores.




