Mi novia acaba de mudarse con su menor hija, mi hija ahora, desde Ayacucho. En todo el ajetreo no pudimos separar una vacante para el primer grado en ninguna escuela. La institución educativa pública más cercana a nuestro domicilio es el Unión Latinoamericana, en la Molina (cinco cuadras). La decisión de buscar una institución educativa pública en primerísimo lugar es por un asunto de recursos dado que recién nos estamos instalando. En segundo lugar, dos de mis sobrinos, que viven conmigo, estudian ahi y por ello no podría catalogar dicho colegio como malo. En tercer lugar, actualmente vengo trabajando temas de gestión y calidad educativa en escuelas públicas y creo que tener la experiencia desde dentro de una escuela será sumamente enriquecedora.
 
Sin embargo, al solicitar de manera extemporanea la matrícula para mi hija me di con una desagradable sorpresa la cual creo, como experiencia, merece ser compartida para tener una idea de cómo se puede maltratar a los padres de familia por el delito de tramitar una vacante.
 
Antes de la mudanza mi cuñada, madre de mis dos sobrinos, se ofreció a ayudarme con los trámites pero no pudo, ni siquiera como apoderada, obtener respuesta alguna acerca de la solicitud de vacante, la directora pidió que vaya uno de los padres. Luego yo mismo me encargué del trámite. La directora me hizo ir y esperar poco más de una hora, para lo cual tuve que salir de mi trabajo, solo para decirme que no me podía atender por que el subdirector, quien se encarga de las vacantes, estaba de vacaciones. Al preguntarle por el nombre de esta persona me dijo de una manera grosera "para qué quieres saber eso". El subdirector no venía en una semana.
 
Ayer mi novia estuvo ahi desde las 9 de la mañana y no la atendieron. Lo peor es que ni siquiera le han dicho si es que hay o no vacantes. Es la cuarta vez que ella va. Fue la semana pasada y la directora le dijo, de la peor manera imaginable, que no la podía atender y que volviera el viernes. El viernes le dijo que vaya el lunes 3 (ayer). Estuvo ahi y  practicamente la echaron, a ella y a los demás padres de familia que estaban ahi, porque los profesores de primaria tenían una reunión y le dijeron que vuelva al día siguiente (martes 4). A las 11 de la mañana, la tenían esperando ya dos horas sin tener la más mínima consideración de que ella está en su quinto mes de gestación. Finalmente y ya después del medio día no la atendieron.
 
Pregunta: ¿Qué derecho tiene la directora para maltratar así a los padres de familia? Yo entiendo que mi trámite es extemporaneo pero creo que eso no me hace merecedor a dicho trato. Hubo otro padre de familia que estaba tramitando un traslado (y solicitando vacante) desde inicios de enero y al cual tampoco atendieron. Es necesario señalar además que el vocabulario de esta mujer se limita a palabras y frases como: retirese, no me deja trabajar, no la puedo atender ... . Ergo, no se trata de hechos aislados sino de algo totalmente consuetudinario.
 
Con respecto a este suceso me permito hacer 5 reflexiones:
 
1. La Molina, al igual que Surco, San Isidro y Miraflores, son los distritos que se ubican en los primeros lugares en cualquier ranking de bienestar o riqueza de nuestro país. No es dificil inferir que los colegios públicos que ahi funcionan atienden, en mayor medida, a personas de muy baja condición económica o a los hijos de personas que trabajan con muchas de las familias de estos distritos. Los hijos de estas familias, en minoría asisten a las escuelas públicas.
 
2. El hecho de dedicar 4 o 5 días para un trámite que debe ser resuelto inmediatamente ("hay vacante" o "no hay vacante" deberían ser las únicas respuestas) es un lujo que muchas de estos padres de familia no se pueden dar. Mi novia está dejando de ir a clases, pero es un caso raro. Pensemos en la mayor parte de padres de familia: si hay suerte habrá un empleador que les de permiso. Si no, tendrán que dejar de trabajar y por consiguiente dejar de ganar el sustento diario (imagine un jardinero, imagine a un ambulante o a una persona vende en un mercado, personas que viven el día a día y que son más del 50% de la población nacional).
 
3. La calidad educativa que queremos para el país necesita que los padres tengan la seguridad de que la educación que reciben sus hijos sea la mejor y más importante aun: que esa educación les va servir en el futuro. Esta confianza permitirá la colaboración de los padres de familia y se forja en coordinación con las personas que brindan el servicio educativo ¿Se podría confiar en un directivo con este tipo de conducta?. Yo no.
 
4. Los haberes de profesores y directores son financiados por los contribuyentes. Sin negar el sacrificio que muchisimos docentes hacen (de lo cual soy testigo y producto) ellos no nos hacen ningún favor.
 
5. Por último, afortunadamente tengo estudios superiores y sé cuáles mis derechos. Mi indignación se acrecienta porque he estudiado en colegios públicos (Rebeca Carrión y Scipión E. Llona en Miraflores) y en ninguno recuerdo que hayan tratado tan mal a mi madre ni a ninguno de los padres de mis amigos y compañeros. Digo yo: si esta directora me trata así, en su ignorancia, ¿Cómo tratará a los demás padres que quizá no conozcan sus derechos? 
 
A estas alturas ya no espero nada, probablemente tenga que matricular a mi hija en un colegio particular o en el mejor de los casos a esta directora ya le habrá dado la bendita gana de atendernos. Estuve llamado a la línea gratuita de quejas y denuncias (CADER 0800 13687) a las 9, 10 y 11 de la mañana, de ayer y hoy, y al parecer nadie la está atendiendo. Se supone que deberían estar viendo las denuncias por el inicio del año escolar.
 
Moraleja: Vigilar más los servicios públicos en los distritos más ricos en donde existen amplias y profundas brechas entre empleados y empleadores. En donde hay más riesgo de que las personas sean maltratadas y humilladas y en donde la sensación de tener y necesitar puede marcar la vida de las personas para siempre.
 
Acción: Estoy denunciando a esta mujer ante las instancias respectivas. Ya les contaré cómo va el trámite.