Son las 2 de la mañana en Londres. Acabo de regresar del Sports Café de ver el partido entre Venezuela y Perú. Hace tiempo que no veía a Perú jugar, pero inspirado por el 3 a 0 contra Uruguay se nos ocurrió que sería buena idea encontrar algún sitio en Londres que pasara la Copa América.

 

Empezamos mal. Todo hacia atrás. Pasando la pelota hacia atrás. Lentos. Lentos. Después con 10 hombres. Después desordenados. Cada vez más desordenados. Parecía un partido de bulbito. Una pichanga después del trabajo, en algún parque de Londres. O de Lima, para tal caso.

 

Es el desorden lo que termina matando a la selección. No la capacidad. Es como el gobierno. Está lleno de gente capaz, pero el desorden y la falta de liderazgo terminan por romper su voluntad. Por sacar de ellos lo peor.

 

Uribe es, y no importa el tiempo que le den en los noticieros a cada uno de los jugadores, el responsable. El final del partido, con las peleas y los empujones y ese gol innecesario de Venezuela, al final, cuando podríamos haber empatado, ya parejos con 10 jugadores, es el ejemplo más claro de falta de liderazgo y claridad.

 

Hace tiempo que no veo algo así. En Europa, ese tipo de desorden no es concebible. No entre los equipos que pelean las copas importantes. Y el responsable es el entrenador.

 

Uribe. Te culpo por el desorden.