Estoy en
Pensé escribir sobre los cambios que noto cada vez que regreso. Pero de eso escribo siempre. Y ya los cambios no son tan dramáticos
O sobre un programa de comercio y pobreza en el que estoy trabajando y en el que el Perú es uno de los estudios de caso. Es un programa muy interesante que busca mejorar el diálogo de políticas comerciales introduciendo temas que normalmente quedan al margen: por ejemplo, género, poblaciones indígenas, zonas rezagadas y pymes. Pero estoy de vacaciones y prefiero no pensar tanto sobre mi trabajo.
Hoy, el Comercio reporta la noticia que el MEF espera un crecimiento de 7% promedio hasta el 2010 –suficiente, afirman, ara reducir la pobreza al 40% (de más del 50% de hoy en día). Me llamó la atención el hecho que se hubiese hecho explícita la relación entre un mayor crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Esto es nuevo. Es una mejora de los días en los que se hablaba
Existen, por supuesto, aquellos que piensan que el crecimiento estimado por el MEF es demasiado optimista. La sobre-oferta de departamentos en Chacarrilla, por ejemplo, me hace recordad de los meses previos a la caída
Pero lo que me preocupa son dos temas de los que aún no se habla (o escribe) lo suficiente en el Perú: la inequidad y el calentamiento global.
El MEF estima una caída en la pobreza pero no hace referencia a una caída en la inequidad. Los sectores de mayor crecimiento, y que serían el motor de la economía son intensivos en capital –no en mano de obra. La mano de obra que requieren es especializada (calificada) y por lo tanto no benefician a los más pobres. El problema con la inequidad es que si empezamos con una situación muy desigual (
El Perú es uno de los países más desiguales en continente más desigual
Los niños que viven en hogares del quintil más pobre de la población tienen 46% de probabilidad de sufrir de desnutrición –mientas que aquellos que viven en los tres quintiles más ricos, solamente 8%.
El 13.9% de los niños nacidos de mujeres sin educación mueren antes de los 5 años –mientras que esto solamente le pasa al 3.3% de los niños nacidos de madres con educación secundaria o superior. La diferencia es similar cuando miramos los quintiles de ingreso (10.5% en el quintil más pobre y 3.2% en los dos quintiles más ricos).
Pero la inequidad no es solamente relevante cuando consideramos diferencias en el ingreso o acceso a ciertos servicios y bienes públicos básicos. Geográficamente, el Perú es dramáticamente desigual. Por ejemplo, la tasa de desnutrición crónica de
Reducir la inequidad no es reducir la pobreza. Entre 1999 y 2005, la tasa de desnutrición ha caído pero ha caído mucho más en los departamentos con menores niveles que en los que sufrían de mayores tasas de desnutrición. Es decir, los más pobres, los más vulnerables, se benefician menos que los que estaban mejor. Pero no solamente un poquito menos; se benefician un montón menos –mucho menos.
Reducir la inequidad es más difícil que reducir la pobreza. Y es justamente la inequidad la que va a jalar el crecimiento hacia abajo. Los costos que conllevan las tensiones económicas, sociales y políticas de la inequidad pueden cancelar los avances en el crecimiento económico. Todo esto lo ha documentado con modelos, fórmulas, corridas econométricas y números el Banco Mundial es su reporte: Círculos Virtuosos y Viciosos.
El modelo de crecimiento que el MEF presenta
El segundo tema que no se ha tocado es el
El tema
Así, pues, no importa el crecimiento que tengamos si este contribuye a calentar nuestra temperatura y contaminar nuestro país al punto que se acabe el agua y los recursos de los que dependen millones de peruanos –en especial los más pobres.
Sin agua, no hay crecimiento que valga. No hay re-distribución que sirva.
Me llama la atención que este no se una tema más popular en las primeras páginas de los periódicos peruanos. Es un tema fácil de vender. Es fácil meter miedo con visiones apocalípticas
Ambas, la inequidad y el calentamiento global pueden destruir los planes del MEF.
En todo caso, aún si alcanzamos la meta del MEF de reducir la pobreza del 50% al 40% estamos lejos de alcanzar la meta que el Perú se fijó para el 2015 de reducir la pobreza a la mitad cuando firmo la Declaración Universal de los Objetivos del Milenio.
Estamos avanzando pero queda mucho por hacer. Y lo que falta va a ser más difícil.




