Las recomendaciones de la Sociedad Nacional de Informática sobre cómo reconocer si una niña está involucrada con un pedófilo por Internet son un ejemplo de lo inmaduro que es el debate sobre el tema en el Perú.
El pedófilo solicita fotografías de cuerpo entero de la niña. Los padres deben observar si se pierden las fotografías de sus hijos.
Si la niña es capaz de usar la Internet para conversar con el pedófilo, seguramente también es capaz de escanear una foto o usar una cámara digital.
Cuando una niña va a las cabinas de Internet entre las 11 de la mañana y 3 de la tarde. Es en este horario que estos individuos captan a las menores.
Entones, mejor sería que los padres dejen que la niña vaya a las cabinas después de las 3 de la tarde y en la noche. Los pedófilos son incapaces de usar la Internet fuera del horario de las 11 y las 3. Y de hecho el riesgo de los pedófilos en línea es pero que el de los pedófilos en la calle.
Si los niños aparecen con regalos, y cambian de carácter repentinamente.
Lo de los regalos uno se esperaría que quede claro. Pero lo del carácter cambiando repentinamente… mmm… ¿Escucharon hablar de la pubertad, la adolescencia? ¿Cambios de carácter?
Además, estas recomendaciones parecen sugerir que las únicas víctimas de los pedófilos son niñas. Los niños también pueden ser víctimas.
No se trata de no defender y proteger a los niños y niñas en riesgo. Sino de saber identificar y priorizar los problemas que enfrentan los niños y niñas peruanos. La violencia sexual es un tema importante, pero no es el único tema ni el más importante. No es, en todo caso, la causa de la pobreza absoluta en la que viven cientos de miles de niños peruanos; sino más bien, un síntoma.
El enfoque de las noticias se centra en niños y niñas que viven en un hogar. El discurso político está dirigido a los padres y madres; al ideal de la familia. Pero nada sobre los niños y niñas que son prostituidos en el Perú (muchos, cada vez más, en zonas mineras hacia donde han migrado –forzosamente- cientos de niños y niñas para ser utilizados en diversas formas por mafias y criminales organizados). Hay poco sobre la violencia física y sicológica de la que son víctimas los niños y niñas que viven en las calles de las ciudades peruanas –abandonados por sus familias o escapando de ellas.
Se ha hablado mucho de los castigos a los violadores pero no se han propuesto medidas para educar a los jóvenes (y futuros agresores) sobre los derechos de la mujer, sobre la responsabilidad sexual, sobre ciertas conductas machistas, etc. No se hace esto porque en la mente de los políticos y los periodistas que hasta hoy han hablado de esto, los violadores son seres depravados, dementes, locos y enfermos. No son personas racionales, trabajadores, hermanos, padres o primos. Estos violadores no son el tipo de gente que fue al colegio y la universidad, o con quienes nos cruzamos en las calles, en un restaurante o en el trabajo.
El problema no son los locos, dementes y depravados que nos asustan a todos sino justamente los otros que son más normales. Los que se emborrachan y satisfacen sus frustraciones laborales con sus hijos; los que crecieron en hogares en los que las mujeres servían a los hombres; los que se dejan llevar por presiones del grupo; los que simplemente se creen más poderosos y con el derecho de violar y humillar.
Leoncio Torres Ccalla no es un loco. No es un depravado. Es un tipo con que el muchos ‘padres de la patria’ departieron y brindaron por intereses comunes. Es un peruano común y corriente. Pero también es un violador de menores.
Los problemas que enfrentan los niños y niñas en el Perú son complejos y múltiples. Una solución sería crear, como se ha hecho en otros países, un Zar de la Niñez o una oficina autónoma para la protección y promoción de los derechos de los niños y adolescentes. Con la capacidad de unificar o coordinar los cientos de programas y proyectos dirigidos a este grupo pero también para velar por la protección de sus derechos y con la facultad y el poder de llevar a los culpables ante la ley. Un ente independiente a la política partidaria, que apunte al largo plazo; a cambios intergeneracionales.
Meter a los locos a la cárcel, castrarlos o matarlos no va a solucionar nada. Es una salida política fácil pero no es sostenible.
Lo preocupante es que este énfasis en este tipo de soluciones es un indicador de lo que pasa en la política peruana en general. Concentrarse en lo fácil y no en lo importante.
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