En los últimos días, el debate acerca del futuro de la derecha en el Perú está tomando forma (siempre a la sombra de noticias más importantes, como la segunda vuelta electoral). 

Para empezar, no sé si la carrera de Lourdes esté acabada o no, creo que el Perú es el país donde todo es posible. Lo que sí es cierto es que Lourdes es sin lugar a dudas uno de los mejores políticos del Perú, y, a pesar de ser no tan buena candidata, mejor candidato el PPC no va a conseguir. Cualquier defecto en su postulación debido al entorno del PPC, puede tranquilamente pasarse a cualquier nuevo candidato y tener incluso peores resultados (espero Antero Florez-Araoz, con todo el respeto que se merece tome nota). Lourdes, al final, lo único que ha logrado electoralmente es mejorar el resultado histórico del PPC, del 16% de Bedoya en el 85' (tercero también, superado por Barrantes), a 24% de ahora.... la derecha representada por el PPC nunca ha conseguido mejor cifra y dudo mucho que alguna vez lo consiga.

Por qué? Creo yo que la imagen del pueblo es que están vendidos. Desde el inicio los ven como que están en pro de privatizar todo, vender todo, hipotecarse en todo a cualquier potencia extrajera con plata, reducir siempre los costos y sobre todo los beneficios sociales  (ojo, no estoy cuestionando algunas posturas ideológicas que puedan tener, estoy interpretando lo que creo que el pueblo ve en ellos). Y por encima de esto, los ven como mercantilistas (y en esto coincido), es decir, con tal de que el negocio prospere, el resto no importa; el pueblo al servicio de la economía y no la economía al servicio del pueblo. Y esto los tiene perdidos... Esa imagen de abogados snobs en sus grandes estudios siempre haciendo lobby para alguna gran empresa no se la podrán sacar jamás (a pesar de que muchos de otros partidos son también abogados de importantes estudios).

Lourdes es buena política, pero la impresión es que es el mascaron de proa de una serie de personajes a los que poco o nada les importa el Perú. Ella es decente, honesta y puedo pasarme horas enumerando sus diversas virtudes, pero al final la gente sabe todo lo que viene detrás. Es como si hubieran encontrado a la política perfecta para esconder sus intenciones, se escudan en las virtudes de Lourdes, pero ya mucho sabemos lo que harán después.

Hace mucho tiempo que vengo formando mi propia teoría acerca del futuro de la derecha del Perú. No recuerdo haberlo mencionado antes en el blog. En el Perú, hay un 50% de la población que siente que vive, literalmente, una mierda de vida, culpando siempre al "sistema" como responsable de esta situación. Y lo que quieren es alguien que que sientan que sin ascos va a meter la mano en la mierda y los va a sacar de allí. La imagen de la derecha es que, si logran hacerla bien, mientras con una mano se tapan la nariz por el asco, con la otra les pondrán un un tubo encima de ellos para que, si se estiran, logren agarrarse y salirse de esa mierda. Cualquier candidato que les transmita la imagen de que no tienen asco, hacen a un lado el sistema y se meten en la misma mierda para ayudarlos y sacarlos le ganara a la derecha tranquilamente. Esta es la imagen que transmitió Fuijimori con su tractorcito y ponchos, Belmont con su lema de "Obras", Toledo con sus rasgos indígenas y marchas e incluso Castañeda con sus escaleras en las barriadas mientras Andrade hablaba del Plan Bratton o su último By-Pass. Las discusiones de derecha e izquierda han quedado obsoletas y lo que quieren es alguien que les prometa acción y hechos, y eso el PPC no tiene como transmitirlo.

A pesar de considerarme socialdemócrata, lo que considero hace falta en el Perú es una verdadera derecha popular. No un grupo de abogados snobs predicando sobre el mercado y las teorías de la política, sino alguien que realmente logre conectar con las necesidades de la población, que vean que es de los que entran a resolver los problemas y no alguien que se lo pase dando discursitos. En Madrid, por ejemplo, esa derecha la construyó Fraga, uniendo ex-franquistas con democristianos, construyó el PP, un partido por el que votan no sólo los relacionados con las grandes empresas, sino también los pequeños comerciantes, dueños de restaurantes y pequeños agricultores. Una derecha de este tipo no existe en el Perú.

Aunque falte mucho tiempo aún y habrá quien diga que estoy especulando demasiado, creo que la decisión de Castañeda de guardarse, hacer un periodo más de alcalde (aún no anunciado) y seguro postular el 2011 es sin lugar a dudas, su mejor jugada. Aunque Unidad Nacional pareciera que se está quebrando ahora en el congreso, cuando las elecciones se aproximen seguro las opciones serán diferentes. Su éxito de lanzar una candidatura de verdadera derecha popular dependerá de que el PPC decida bajar cabeza, asumir que están condenados a no ganar y respaldar, sin que sus principales figuras hagan mucha ostentación, esta opción. Tendrá también que mostrar lo que es la verdadera opción liberal, sin mercantilismos. Si las empresas abusan que se les sancione y punto, pero optando siempre por políticas de libre mercado y libre competencia. Si hay contratos mal negociados y que deben ser tratados, que así sea, pero intentando siempre buscar la imagen de estabilidad jurídica necesaria para atraer las inversiones que necesitamos para el desarrollo. Es decir, tendrá que ser opción de derecha sin asumir compromiso alguno con los usuales grupos de poder (si es que eso es posible), que no quieren que nada cambie.

Claro está, creo esto no sucederá, el ego propio de los miembros del PPC no lo permitirá. Quizá Lourdes quiera lanzarse de nuevo, quizá Antero quiera entrar esta vez en serio, sea como sea, dividirá las opciones cuando Castañeda es, sin lugar a dudas, mucho mejor candidato "para la mayoría de peruanos" que Lourdes o cualquier otra opción que el PPC pueda presentar. Hay quienes no ven a un estadista en él, pero les recuerdo que fue Bedoya Reyes quien hizo famosa esa frase de que lo que importan son las ideas, los técnicos y asesores se alquilan luego. Yo creo que lo que importa es la persona, que el pueblo sienta que pueda ser liderado por uno como ellos hacia un mejor horizonte. Clinton cuando era gobernador de Arkansas no sabía nada de política exterior y Lagos sólo entendía de hacer del socialismo un instrumento mucho más asequible para los mercados, ninguno empezó de presidente con la talla de estadista con la que luego terminó.

Por ahora se me cansa la mente de seguir con especulaciones, mejor es seguir escribiendo sobre lo que nos depara esta segunda vuelta y los próximos años, que ya habrán años para pensar en que hará la derecha para volver a perder.