Lamentablemente, en el Perú los únicos que pueden eliminar el voto preferencial son los hijos del voto preferencial, es decir los congresistas. Por eso siempre he pensado que eliminarlo sería virtualmente imposible. Significaría para los congresistas cambiar las reglas de juego que les permitieron conseguir sus 5 años de inmunidad, altos sueldos y muchas cámaras. Las mismas reglas de juego que hacen que las campañas congresales estén plagadas de apariciones en programas cómicos, propuestas populistas y vergonzosas cantidades de plata invertida en publicidad. Pero una reciente noticia me hace pensar que me equivoqué y que existe una ventana para la eliminación del voto preferencial. Hoy que ya pasaron las elecciones y que el efecto de la eliminación del voto preferencial no recaería sobre los actuales parlamentarios (en su mayoría no reelectos), su debate entra al ruedo del Congreso.
La Comisión de Constitución y después el Pleno del Congreso han comenzado a debatir una serie de propuestas bastante positivas para que el próximo parlamento no sea tan malo como el actual. Ninguna de las propuestas es nueva, tienen varios años de planteadas, pero al parecer era poco probable que los congresistas se las autoimpongan y ha resultado mas factible que las dejen impuestas para sus virtualmente electos sucesores. Como ejemplo esta el proyecto que dice que solo los grupos parlamentarios y no los congresistas individualmente, pueden presentar proyectos de ley, propuesta bastante positiva para evitar la declaración del día de la papa huairo o la asignación por ley del precio de las vicuñas. También está la iniciativa que sanciona a los tránsfugas no permitiéndoles formar nuevas bancada, las cuales por lo general vuelven a ser abandonadas. Entre estas propuestas ha surgido, sin muchos aspavientos, la eliminación del voto preferencial. Flores Araoz, presidente de la Comisión de Constitución, es el principal impulsor de este cambio, aunque en el último Pleno la propuesta fue mencionada (aunque aun no debatida) por más de uno.
Siempre he creído que el voto preferencial es absolutamente perjudicial, pero después de haber visto de cerca –muy de cerca diría yo- la última campaña electoral puedo afirmar que es perverso y absolutamente dañino para todos. Quienes lo apoyan dicen que es democrático que el elector decida quién y no solo qué partido lo representará en el Congreso. En otras palabras, si yo prefiero al candidato número 15, ¿por qué no puedo votar directamente por él? El problema es lo que viene después.
Los candidatos de un mismo partido y de una misma circunscripción o departamento se convierten en enemigo a muerte durante la campaña. ¿Por qué? Básicamente se sabe más o menos cuantos congresistas logrará meter el partido, lo que no se sabe es quienes. Pelean (por no decir, se sacan los ojos) entre ellos por la misma curul y eso es altamente percibido por el electorado. El efecto, como se vio en la última campaña es el perjuicio principalmente al partido y al candidato presidencial.
Para diferenciarse los candidatos tienen que invertir gran cantidad de plata en publicidad. Así la ciudad se convierte en un gran catálogo publicitario de candidatos y eslóganes que tratan de lograr la recordación de un número. También tiene que hacer propuestas y promesas, muchas de las cuales después no van a poder cumplir. Recordemos que el Congreso no tiene iniciativa de gasto. Pero si uno revisa los proyectos de ley ve por lo menos medio millar de propuestas para construir carreteras, colegios etc… Ahí están las promesas electorales.
Por otro lado, es poca la población que se interesa por propuestas serias de representación, fiscalización y legislación (facultades de un congresista). Más parece ser el interés por los regalos que los candidatos pueden hacerles, que van desde fósforos, llaveros y polos hasta cocinas a gas. También recibirá más votos es candidato que mejor logre atraer a la prensa, el que sea entrevistado (en T.V. claro está) en su casa acariciando a sus perros o el que logre ser imitado por un actor cómico.
Si se elimina el voto preferencial habrán listas cerradas y bloqueadas y los partidos decidirán qué candidatos entran primero o cuales después. Para que este sistema funcione eficientemente las elecciones internas de los partidos tienen que ser pieza clave en el ordenamiento de las listas de candidatos –lo que no se logró en esta elección- y los partidos políticos peruanos tienen que consolidarse. De eliminarse el voto preferencial tendríamos 5 años para lograr que eso funcione.




