Montesinos opina desde prisión como si estuviese libre y activamente participando de la vida política. Los medios de prensa lo tratan como ‘un experto más’ cuya opinión debemos considerar. Le dan un espacio clave en los periódicos, la radio y la televisión. No podemos librarnos de él y de su influencia de esta manera.

 

Montesinos es libre de opinar; hay libertad de opinión. Pero eso no significa que debamos publicar todo lo que dice. Montesinos (y Fujimori) no deben ser, nunca más, actores claves de nuestro vida política. El daño causado (en los últimos años –para que los Fujimoristas no se molesten) y el insulto de la parodia, el abuso y el crimen no pueden ni deben perdonarse. No podemos seguir siendo un país sin memoria. Que se olvida de las masacres como en Macondo.

 

Que opine todo lo que quiera. Así como yo opino. Como opinamos todos. Pero no lo dejen marcar el paso; delinear la agenda del debate; o acusar, desde la cárcel, y con los dedos ensangrentados, apuntando al próximo en caer, como lo hacía desde el pentagonito dando la orden de matar y silenciar.

 

Que los próximos 5 años sirvan para matar su imagen. Hacerlo desaparecer. Re-educarnos para no olvidad y no perdonar. Hay otros peruanos. Hay otras opciones. No podemos seguir reciclando. No hay excusa en la política pero la hay menos aún en los medios. Si quieren una opinión, basta preguntar a los millones que no están presos acusados de violaciones de derechos humanos y de haberse metido al país en el bolsillo.

 

No se trata de atacar al argumento atacando al autor. Eso estaría mal. Se trata de no morder el anzuelo. De no bajar la cabeza ante la espada. De no tropezar, una y otra vez, con la misma piedra. De romper con el dicho ese que discutiera Mafalda: Dejemos de ser animales de costumbres… porque más parece que por costumbre podemos ser unos animales.