El debate del TLC ha pasado por el análisis de sus efectos sobre los distintos sectores productivos en el Perú. Así se determinó quienes serían los ganadores y perdedores. Y así se pretende compensar a los últimos. Pero este análisis es inconcluso y podría llevar al desarrollo de políticas compensatorias equivocadas.
Un estudio muy interesante de GRADE (ver el Boletín adjunto a este post), en Lima, ha demostrado como el efecto del TLC puede observarse más allá de esta fragmentación productiva. Entre las principales conclusiones del estudio se puede (y debe) resaltar que:
- Los hogares pobres de las zonas rurales serán los más afectados mientras que los hogares ricos de la costa urbana serán los más beneficiados. Estamos hablando de pérdidas de ingreso vs. Ganancias de ingreso.
- Además, los efectos del ingreso (ya no los extremos, sino también pequeños aumentos inclusive) pueden producir efectos negativos sobre el bienestar de miles de hogares afectando, en especial, a los niños y niñas que se encuentran sobre-representados entre los pobres.
Por ejemplo: Un hogar rural que ve sus ingresos afectados negativamente por el TLC seguramente tendrá que variar sus estrategias de sobre-vivencia. Los hijos e hijas en edad escolar podrían verse obligados a trabajar. Las madres tendrían que trabajar fuera del hogar o migrar a centros urbanos para cubrir las pérdidas en el ingreso familiar. Esto puede contribuir aún más a la precariedad y vulnerabilidad de los niños y niñas más pobres.
Asimismo, un hogar entre los considerados beneficiados, donde, por ejemplo, se crean nuevas oportunidades de empleo para la madre, puede verse afectado negativamente. Si la madre trabaja, las hijas mayores seguramente tendrán que dejar la escuela para cuidar de sus hermanos y hermanas menores. Esto, de por si es un efecto no deseado del TLC. Oportunidades de empleo, además, pueden significar la necesidad e migrar o de fragmentar al hogar.
El estudio de GRADE demuestra que existen escenarios alternativos de efectos que no han sido tomados en cuenta. Demuestra que la inequidad puede aumentar significativamente como consecuencia del TLC (si los más calificados son los que se benefician del mismo –zonas urbanas- mientras que los menos calificados se ven perjudicados –zonas rurales).
El estudio de GRADE ofrece alternativas de políticas que pudieran responder a estos posibles efectos negativos. Son propuestas basadas en ejercicios exitosos y otras que buscarían incluir a los ‘perdedores’ en el grupo de lo potenciales ganadores. Para ello, sin embargo, es necesario que pensemos más allá de lo que dice la teoría y dejemos de separar la política comercial de la política social. Ambas son políticas de desarrollo. Y la política comercial (ni la económica, minera, agrícola, pesquera, etc.) puede no solamente tener efectos perjudiciales sobre los más pobres sino que también la capacidad de sacarlos de la pobreza de una vez por todas. Pero eso no va a suceder mientras sigamos diseñando políticas para los menos pobres, los menos vulnerables y los menos necesitados.




