La congresista con más votos usará esos votos no para representar a los miles que la eligieron sino para defender a su papito. Así funcionan las cosas en el Perú, al parecer. En declaraciones a La Tercera, de Chile, Keiko definió una agenda de trabajo sumamente cargada: discutir acusaciones, revisar casos, promover un debate público, re-revisar cada caso para ver si hubo debido proceso, etc., pedir anulación de los cargos y nunca descansar hasta llegar a su absolución. (Esto ultimo no lo dijo, pero más o menos la cosa va por ahí.)
Todo esto está bien. Keiko es, mal que bien la hija de Fujimori y tiene el derecho de defender a su padre. Pero si quiere dedicarse a eso que lo haga en su tiempo libre y no como Congresista. El tiempo de Keiko, desde Julio hasta las siguientes elecciones es nuestro. Ella, y todos los demás congresistas peruanos, nos pertenecen.
Así que si quiere dedicarse a defender a su papá que renuncie al cargo o que contrate un abogado como haría cualquier otra persona. No podemos dejar que nuevamente el Congreso se convierta en el campo de batallas y cruzadas personales: de dimes y diretes, acusaciones, venganzas, campañas, egos encontrados y sobretodo corrupción.
Desde hoy hay que contactar a nuestros Congresistas. Mandarles e-mails exigiendo un trabajo limpio y el cumplimiento de sus promesas; pero sobretodo una dedicación impecable a la región y la población que representan.




