Desde hace unas semanas se ha podido observar en los medios de comunicación una suerte de pánico colectivo ante la idea de que Humala pueda ser elegido como Presidente. Es innegable que este temor tiene fundamentos bastante contundentes que se basan en declaraciones presentes y pasadas del propio Humala y de su entorno más cercano, sin embargo la reacción parece algo desmedida y, lo que es peor, demasiado evidente. Humala, que se ha vendido con un discurso anti-oligarquía-controladora-de-todo-en-el-Perú (incluyendo medios de comunicación), ayer sonreía mientras Sol Carreño y un verde Raúl Tola trataban, con muy poco éxito, de arrinconarlo. En Panorama Jessica Tapia entrevistaba a Lourdes y todas las preguntas eran insoportablemente inocentes y dictadas: ¿Usted va a estatizar los medios de comunicación? ¿Usted cree en la democracia? ¿Usted quiere liberar terroristas? Un poco más tarde, Jaime Bayly entrevistaba primero a Carlos Manrique (CLAE) para mostrar la pobre propuesta política de los Humala (es candidato al congreso en la lista de Ulises) y luego, durante una hora, se dedicó a “entrevistar” a un Humala ausente, sacando todos sus trapitos y haciendo las preguntas que le gustaría haberle hecho.

 

Si hubiera que ponerles nota, Jessica Tapia se saca un 02 (por saber leer y haber asistido); Carreño y Tola se sacan un 09 (por esfuerzo) y Bayly tendría 17 (se notó una muy buena investigación y preparación del tema). Sería bueno ver una mayor colaboración entre periodistas si es que de verdad están jalando el carro para el mismo lado… Humala no quiere entrevistarse con Bayly por motivos más que justificados (sabe que sería difícil salir bien parado y que a Bayly no se le torea tan fácil como a Tola), pero Bayly sabía de antemano que dos colegas iban a tener la oportunidad que a él se le niega. Es cierto todo lo que quieran responder del rating y los canales y la competencia, pero es lo mismo que le piden a los grupos políticos, no? Alianzas por el bien común. El “niño terrible” podría haber colaborado con la preparación de la entrevista y, a cambio, haber discutido las respuestas en su programa. Y esto de que los medios de comunicación colaboren entre ellos, si es que de verdad temen por las libertades, es de suma importancia porque hasta ahora parece que están avivando más el discurso de Ollanta. Están demostrando que esa "clase oligárquica dominante" está asustada y que de verdad controla todos los medios y el mensaje (en vez de transmitir la verdadera preocupación por las libertades que, se supone, está detrás de este movimiento). Este nuevo "partido político" que Humala bautizó como TCO (Todos Contra Ollanta) parece estar jugando más a favor de sus intereses que en contra. Veremos qué dicen las encuestas, pero mientras el nivel de la crítica y el periodismo no sea más alto y esté mejor repartido entre los medios, la torpeza de muchos desmerecerá el buen trabajo de algunos.