En medio de un clima electoral inestable y lleno de sorpresas (después de las últimas encuestas habrá que esperar que una luz divina ilumine a los electores el 9 de abril y sepan elegir correctamente!) no es de sorprender que una importante noticia para el país haya pasado desapercibida esta semana: la designación oficial de las ciudades del Perú que serán sedes de la serie de Cumbres y reuniones de trabajo del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés).

 

El Perú, único país de la Comunidad Andina de Naciones que participa en este Foro creado en 1989, asume en el año 2008 –en lo que será su décimo año de membresía– la Presidencia de este bloque de 21 naciones de las más desarrolladas del mundo con cerca del 50% de la producción mundial y más de 54% del comercio mundial. De esta manera, el país no sólo será anfitrión de la XVI Cumbre de Líderes (con este nombre se les conoce a los jefes de las diferentes economías –pues no se les dice gobiernos– del Foro) y de Altos Funcionarios sino también de los Comités, Subcomités y Grupos de Trabajo de los distintos y trascendentales temas que se analizan, discuten y sobre los que se toman decisiones a nivel de APEC, entre los que destacan por ejemplo agricultura, cooperación técnica, energía, pesca, desarrollo de recursos humanos, ciencia y tecnología industrial, telecomunicaciones, transportes, facilitación y promoción del comercio, entre otros. 

 

Lo que se ha oficializado esta semana es la designación de las ciudades del Perú que albergarán las distintas reuniones ya especificadas. Estas serán: Arequipa, Chiclayo, Cuzco, Ica, Iquitos, Lima y Callao, Piura, Puno, Tacna, Trujillo y Tumbes. Con esta acertada idea de descentralizar las sesiones de los diversos grupos de trabajo, al país se le presenta una oportunidad de oro pues no sólo se le abre la posibilidad de consolidar su imagen de país que progresa y que se integra con mayor fuerza y dinamismo a la economía globalizada mundial sino también de potenciar su economía a través del aumento en la atracción de inversiones. Asimismo, la generación de divisas adicionales por concepto de turismo, la concretización de negocios comerciales privados y la ramificación de la actividad económica que se genere por dicho evento hará que los beneficios se multipliquen y alcancen al resto de sectores de la economía. Soy un convencido que los gastos privados y públicos que se tendrán que efectuar para cumplir con este importante evento serán más que todo una inversión, la cual no demorará en redituar beneficios positivos al país.