El Banco Mundial acaba de publicar un reporte (algo) (revolucionario). Sucede que hace mucho tiempo esto ya es pan de todos los días en las discusiones de desarrollo internacional pero faltaba que los principales agentes de influencia mundial se subieran al coche de la alternativa. En el Reporte, el Banco declara claramente que “es preciso que América Latina reduzca la pobreza para estimular su crecimiento”. El crecimiento de la región, sugiere el reporte, se ve obstaculizado por la pobreza y si no se hace algo por reducirla significativamente poco podrá hacer la región para enfrentarse a las más dinámicas economías asiáticas.

 

El reporte se ha titulado, Reducción de la pobreza y crecimiento: círculos virtuosos y viciosos, y sugiere un cambio de perspectiva – ¿reducción de la pobreza antes que crecimiento? Bueno, más o menos: “Si bien el crecimiento es clave para la reducción de la pobreza, es la propia pobreza la que impide el crecimiento de los países latinoamericanos.” O sea que si no reducimos la pobreza ahora nos podemos olvidar del crecimiento. El informe ha calculado que una disminución de 10% en los niveles de pobreza llevaría a un aumento de 1% en el crecimiento económico. 

 

Para los utilitaristas, o los que están pensando en que significa esto para sus bolsillos, Guillermo Perry, co-autor del informe, aclara que “la lucha contra la pobreza no es solamente buena para los pobres, sino que también es un buen negocio para toda la sociedad”.

 

La receta del Banco para reducir la pobreza sugiere:

  • mejorar la calidad de la educación y ampliar las oportunidades para llegar a los niveles secundarios y terciarios,
  • estimular la inversión en infraestructura,
  • extender el acceso a los servicios crediticios y financieros,
  • preservar la estabilidad macroeconómica y
  • ejecutar políticas sociales efectivas.

 En estas elecciones, sin embargo, el énfasis sigue siendo el crecimiento; las políticas sociales se mantienen como el esfuerzo residual de la política general. Más aún, el sistema político en el Perú castiga esfuerzos verdaderos de lucha contra la pobreza –y las propuestas más convincentes  aparecen solamente en los planes de gobierno de aquellos con poco que perder (o ganar) en estas elecciones. Los sectores ‘responsables’ por el crecimiento económico permanecen en completa ignorancia de la situación de los pobres y perpetúan procesos de empobrecimiento que sólo pueden ser descritos por el dicho: cría cuervos y te sacarán los ojos.