Ya pasaron unos cuantos días desde nuestras fiestas patrias, el tan esperado 28 de julio. Y creo que más esperado por las vacaciones y los viajes que por otras cosas tan importantes y trascendentes. E incluyo en este rubro al mensaje de Toledo, ya que mucho de lo que ponga en práctica durante su último año de gobierno fue dicho durante su discurso.

No voy a perder el tiempo comentando el discurso, ya lo hizo mucha gente y pecaría de repetitivo. Sí quiero decir tan sólo que me pareció muy triunfalista y dejaba por momentos la sensación de que estaba todo hecho, cuando la realidad es otra. El Perú tiene un atraso considerable no sólo con respecto de los países primer mundistas sino con respecto de sus pares latinoamericanos, algo que se debe corregir en los próximos 5 a 10 años.

Pero quizás lo más importante y lo que me deja este 28 es que se han logrado muchas cosas y que dependerá del siguiente gobierno el desarrollarse sobre las bases puestas por éste. Con todos sus errores, sus desaciertos y sinsabores se han hecho cosas positivas. Ojalá Toledo no la embarre más y pueda terminar tranquilo su período, y que el próximo 28 sea aún mejor. Queda mucho pan por rebanar.