
“Perú: ¿Milagro Económico?” Así, con éste título, abre la edición de Julio del 2008 de PeruEconómico una revista peruana de tendencias económicas, con un artículo de Benjamín Huamán de los Heros, en ese entonces su editor. Claro que Huamán, ni bien plantea una interrogante tan potente, tan atractiva, tan inquietante, nos baja del coche con un “quien sabe” en el párrafo dos, -de verdad Benjamín habría preferido que te lo reserves hasta el final de tu análisis- pues resulta complejo definir qué constituye un milagro, no existen muchos casos de estos (quizá por ello sean milagros), y cada país milagroso (Botswana, Chile, Brasil, Irlanda, España, Malasia y Tailandia) siguió una ruta diferente. Sin embargo en todos ellos, el denominador común parece ser una tasa de crecimiento sostenida del 7% anual por más de una década, lo que permite duplicar el tamaño de una economía en ese plazo y hacer a la gente dos veces más rica. El Banco Central de Reserva del Perú (BCR), se tomó el trabajillo de generar esos modelos económicos que solo los econométricos entienden e hizo una proyección a los próximos 10 años en las que concluye –agárrense- que de mantenerse las condiciones como están hoy, nuestro país tiene un 93% de posibilidad de ser la nueva providencia del libre mercado para el 2018. 93%. Nada mal tomando en cuenta que veinte años antes teníamos una inflación de post guerra, y una violencia interna casi suicida. Si estas predicciones son correctas, para el bicentenario de nuestra independencia el Perú será “El Otorongo Andino” junto a los Tigres del Asia y ya de refilón, Lima, Arequipa o Trujillo, candidatas a sede olímpica del 2024. Ojo, no empecemos a hacer autobombo. La coyuntura mundial, en donde las economías emergentes de China e India están levantando por las nubes el precio de los metales y materias primas (commodities) resulta ideal para un país como el nuestro que exportaba principalmente eso. Así que hay un factor de buena leche. Y no hay nada de malo en ello. Siempre he pensado que la suerte es clave para el éxito, pero el reto está en saber aprovechar esas oportunidades para multiplicarlas exponencialmente y que no se acaben cuando se acaba la gasolina. Ahora que estamos en primera y segunda, tenemos que meter tercera para transformarnos más hacía una economía de servicios y productos con harto brainpower y valor agregado, en lugar de solo seguir extrayendo guano de los islas. Si Estados Unidos es hoy la primera potencia mundial, no obstante estar pasando por una difícil recesión, es por la capacidad que tiene de cambiar una y otra vez, pasando de agrícola a industrial, de industrial a servicios, de servicios a conocimiento, de conocimiento a... lo que siga. Incluso ahora, con crisis hipotecaria y secuelas, siguen recibiendo dinero empresarios e inversionistas de tres grandes nuevas industrias: la biotecnología, los medios por internet y la energía verde, rubros que crearán toda una serie de puestos de trabajo pero nuevos profesionales. Piense sino en Madonna, ¿Cómo ha hecho esta mujer de 50 años (cumple medio siglo exactamente en 8 días) para mantenerse vigente entre la juventud desde los 80s hasta el 2008, tal cual hubiera hecho un pacto con el innombrable? Su talento más grande está en esa capacidad camaleónica de reinventarse sin roche, y ser muy atenta a nuevas tendencias. Es decir, pura innovación. Lo propio tenemos que hacer los peruanos pero a nivel macro. Madonna debe tener un enorme y preparado staff de investigadores de mercado y asesores –“coolhunters”- que pronostican hacia dónde va el futuro. Lo mismo tiene que hacer el Perú con su economía, invirtiendo en su educación y gente, en planeamiento y visión estratégica (bravo por la reciente puesta en marcha del CEPLAN - Centro de Planeamiento Estratégico), para adelantarnos a las tendencias globales, trabajar en esa dirección y crear un desarrollo económico a la franca.Que Madonna se vea así a los 50 es milagroso después de más de 20 años de vigencia ¿Por qué el Perú no puede ir en esa dirección en las próximas dos décadas?




