El conocido periodista cubano Carlos Alberto Montaner, publicó hoy en el diario El Comercio del Lima, una muy interesante columna de opinión sobre el efecto del rencor en la historia y el progreso de las naciones. ¿Cuál es el efecto del rencor y porqué algunos países son más rencorosos que otros? La reflexión de Montaner parte que encuentra marcadas diferencias entre los países anglosajones con los países latinoamericanos, y los que son más radicales aún, muchos países árabes. Mientras que en los dos últimos los odios y resentimientos han proseguido por siglos hasta el día de hoy en el consciente de sus habitantes, al extremo de causar actos de violencia extrema (Montaner pone el ejemplo de la rivalidad entre Chiitas y Sunitas, que hoy desangra Irak, y que nace de un pleito sucesorio ¡En el siglo VII!), en los países anglosajones, y en especial Estados Unidos, los entuertos del pasado no parecen ser materia clave en los asuntos políticos. Así por ejemplo, la abolición de la esclavitud en el siglo XIX fue decretada por el Presidente Lincoln, que era republicano, cuando los demócratas en eso tiempos eran bastión del Ku Klux Klan. Y si bien 30 años atrás, durante la lucha por las libertades civiles, muchos representantes demócratas del sur defendían las medidas “apartheidistas” –lo que llevó a una fuerte división del partido-, hoy por hoy nadie en la comunidad afro-americana les reprocha las cosas que hicieron o no en el pasado, y siguen siendo mayoritariamente “azules”. ¿La razón? La existencia del porvenir. Las naciones - como las personas- que están permanentemente pensando en cómo alcanzar un mejor futuro, no pierden el tiempo y las energías en odios y rencores por eventos del pasado. Más bien las invierten en mejorar. Mientras aquellas comunidades -como las personas- que no ven un porvenir cercano, sólo miran en su pasado para encontrar chivos expiatorios y causas para explicar por qué ahora están como están. ¿Qué pasa entonces con el Perú? Hoy las cifras económicas indican que tenemos un porvenir alcanzable. ¿Perderemos el tiempo buscando chivos expiatorios, y alimentando miedos destructivos en lugar de enfocarnos en el progreso? Un claro ejemplo de esto es el dañino “antichilenismo”, enardecido por décadas de gobiernos militares, que usaban el miedo y el rencor histórico como mecanismo de control social. Chile es hoy en día uno de los principales socios comerciales del Perú, destino clave de sus inversiones, generando en nuestro país 23.500 empleos directos con un estimado de 15.000 indirectos. ¿Cómo tenemos que verlos? ¿Como el enemigo eterno que viene hoy a invadirnos ya no con sus legiones militares, sino con su interesado y explotador capital? O más bien ¿Cómo el socio comercial perfecto, con quien alcanzaremos un desarrollo y porvenir conjunto y sostenido? Hoy en día, en una región que todavía coquetea con ideologías revolucionarias y antimercado, que profesan el miedo y el rencor, Chile es a todas luces, nuestro mejor aliado.

Publicado en Peruvian-Americans.tv