Una nueva Ley considera como agravante del delito de robo o agresión la condición de turista (nacional o extranjero) de la víctima. Desde el punto de vista  de nuestros legisladores, esto tiene mucho sentido. Una ley como esta podría verse como una señal de seriedad en el tema de protección del turista (y eso puede llevar a que los turistas se sientan más seguros de visitar al Perú). Además, aunque de esto yo tengo muchas dudas, puede reducir los ataques –ya que el mayor pago por el crimen podría ser un desincentivo para algunos potenciales criminales.

 

Sin embargo, una ley como esta presenta algunos problemas.

 

Primero, ¿cómo diferenciar entre un turista y una persona que no lo es? ¿Es un turista alguien que va de Lima a Ica, a la playa? ¿A Mala? Debe existir alguna definición en algún lugar que aclare esto pero para alguien que no se pasa los días en el mundo de las leyes (y eso somos la mayoría de los peruanos) esto no queda del todo claro.

 

Segundo, ¿por qué es que la vida de un turista vale más que la de un residente? (¿Es un residente lo opuesto al turista?) Si no se puede discriminar entre inversionistas, nacionales y extranjeros, ¿por qué sí se pueden entre individuos y el valor de sus vidas y seguridad?

 

Tercero, no se puede seguir legislando para castigar eternamente. En el Reino Unido, la racha de nuevas leyes punitivas como esta ha causado algo que solamente puede pasar en el mundo de lo real maravilloso de Latino América: las cárceles se quedaron sin sitio y el Ministro del Interior le tuvo que pedir a los jueces que solamente mandaran a la cárcel a los criminales más peligrosos. Los Conservadores y los Laboristas se han pasado los últimos 26 años introduciendo leyes que castigan olvidándose de las causas del crimen.

 

La relación entre turismo y criminalidad no es una casualidad cuando los beneficios del turismo se quedan en unas pocas manos y los turistas contribuyen a la sensación de inequidad. Pasa en Camboya, en Tailandia, en Sudáfrica, en Kenya, en Argentina, en todos lados.

 

Si bien esta ley hace que el costo de cometer el crimen sea mayor (por el castigo), esto no cambia las razones por las cuales se comete el crimen. Si no hay oportunidades de trabajo, si no existe un acceso universal a servicios de salud básicos y de calidad, si no hay participación en el desarrollo y los beneficios de políticas turísticas y no se considera al turismo como una medida de reducción de la pobreza (que implica políticas de turismo distintas a las que un país del primer mundo seguiría), no hay castigo que detenga los ataques a los turistas... o al resto de nosotros.