Hace unos días comenté un artículo de León Trahtemberg sobre la dirección que debía tomar la educación en el Perú como motor de crecimiento y la solución a nuestro subdesarrollo. Al igual que en el caso de los tigres asiáticos, el ‘desarrollo’ de los Estados Unidos y los modelos del estado de bienestar europeo, existen muchos, demasiados, mitos que mal-informan nuestras políticas y expectativas.
Hoy, una película del Channel4 (Canal 4) británico, busca romper esos mitos y mostrar como el milagro no es más que una ilusión –y más bien una pesadilla para la gran mayoría.
Es cierto que la India ha crecido: 9% al año. Es cierto que el país vive un boom económico que lo está catapultando a la cúspide del ranking global –y ya se estima que dentro de esta generación, la India sea la tercera economía mundial. Y muchas empresas y empresarios indios están comprando empresas europeas y norteamericanas. Se puede comprar de todo en las grandes ciudades indias (todas las marcas –las más caras, las más de moda).
Existen miles de ejemplos de outsourcing, de inversiones en biotecnología, de una sociedad basada en la tecnología del conocimiento. Pero detrás de esa minoría existen cientos de millones viviendo bajo el yugo de la pobreza, la discriminación y el abuso.
El boom económico no ha ayudado a los dalias (los intocables; la casta más baja); tampoco ha debilitado (al revés) a la derecha hindú que busca una India para los Hindúes. El crecimiento ha pavimentado las tierras de pequeños agricultores (que en un país de mil millones son cientos de millones) y los ha forzado a la miseria absoluta. Miles de agricultores se suicidan cada año como consecuencia de las políticas que ha seguido el gobierno indio en aras del crecimiento económico.
Como en el Perú, el crecimiento económico no ha significado una mejora para los que viven bajo la línea absoluta de pobreza: aquellos que comen de la basura que dejan los pobres. Los que viven vidas infra-humanas. Las estructuras que mantienen al sistema de castas no han cambiado y de alguna forma, la posibilidad de que el crecimiento económico las rompa ha llevado a que los que tienen más que perder de la reforma (los poderosos) se opongan con más furia y refuercen aún más el sistema.
El crecimiento basado en servicios lleva al crecimiento. Eso no lo discute nadie. Hay más dinero en la economía. Pero las economías de servicios (mientras más especializados y técnicos) tienen a beneficiar a los que se encuentran en la cúspide de la pirámide económica y social. Es decir, se benefician los que ya tienen una buena educación. Los que no, los que viven en la base no pueden acceder al boom –ni a las migajas, algunos.
Un país desigual, como la India o como el Perú, debe invertir en combatir la desigualdad a la vez que busca el crecimiento; ya que mientras menos desigual, el beneficio es más equitativo.
Para los millones que viven en las barriadas, en los pueblos rurales y en situación de semi-esclavitud el milagro indio no existe. No es más que una ilusión de los ricos. En la película de Channel4, las opiniones de los que tienen el poder y los que no tienen nada no podían ser más diferentes. Y mientras los ricos comprar estatuas de plata de ganesh (el dios de la buena fortuna, la sabiduria y el intelecto) por US$ 12,000, los pobres viven limpiando la caca de los baños públicos por propinas –como lo han hecho sus padres, sus abuelos y sus bisabuelos (etcétera).




