En inglés, en la ópera dicen que nada ha acabado hasta que no canta la mujer gorda. Espero no me acusen de gordísimo o algo parecido. Pero se acabó la cosa con el canto de Lourdes: problemas en las votaciones desde el exterior (lo reportamos en peruexilio) y cosas de mesas. No logro entender por qué nadie más le hace notar que no puede pretender gobernar un país basándose en los votos de peruanos que no viven en el Perú. O que no se puede pretender ser la representante de un país tan extenso y diverso si solo la conocen en las fiestas de San Isidro y los balnearios de Lima.

 

Lourdes perdió la elección hace ya muchos años cuando decidió ser lo suficientemente diferente a la mayoría de la población. No hay nada en Lourdes que nos haga pensar en un peruano promedio. O que nos permita sentirnos familiarizados con ella. Humala ha jugado la carta mestiza, Toledo jugó la indígena, Alan la del criollo vivísimo, Fujimori la del chambero. ¿Lourdes? La de mujer independiente sin esposo o compromiso, la de política y socialite, la de urbana y de viajes al exterior, la de honesta pero mal acompañada.

 

Con Lourdes nunca sabes lo que tienes. Te dice que se preocupa por lo pobres pero estas seguro que desayuna rico en algún café de San Isidro con amigos empresarios antes de darse una vuelta de campaña por las lomas de Villa el Salvador. O que se refresca con agua Evian importada comprada en Pharmax. Te dice que es democrática pero elije a su bancada a dedo. Que va por el libre mercado pero que quiere un mercado justo. Que va a defender lo intereses del Perú, pero no te la imaginas parándose firme frente a los intereses de sus amigos de desayuno. No le crees cuando te dice que siente lo que sienten los pobres. No te la puedes imaginar saliendo adelante si tuviese 6 hijos y viviera en una casita de esteras en el AAHH Balán Gonzáles (¿Existe? ¿Y qué fue de la vida de Balán?).

 

Al final, nos cansamos y votamos por los que nos dicen las cosas como ellos las piensan (Humala) y por los que ya conocemos (Alan). Algo similar ha pasado en Inglaterra. Ayer se desarrollaron las elecciones municipales en Inglaterra. Los Laboristas perdieron un buen número de gobiernos (Acá se vota por concejales –no hay alcalde- y el partido que tiene el mayor número de concejales toma el control de la municipalidad. Entonces, es posible tener municipios sin control de ningún partido.) Esto es a causa de las ganancias de los Conservadores. Otro partido que ha ganado un número record de concejales es el BNP (British Nacional Party – o Partido Naciona(lista) Británico). En los últimos meses, cansados de la política de spin (marketing) de los partidos tradicionales un número significativo de ingleses ha optado por partidos de derecha-radicales (el BNP es considerado un partido fascista y algunos de sus líderes han sido acusados y condenados por apología a la violencia racial) que ofrecen un discurso más honesto y directo. Te dicen lo que piensan.

 

Bush es otro de esos políticos que te dice lo que piensa (aunque no sea mucho) y se gana el voto de quienes están en desacuerdo con él porque están cansados de los políticos que dicen lo que piensan que el público quiere oír. El BNP (y los Conservadores, de alguna manera) han ganado votos porque han empezado a hablar más directamente. Se han vuelto más radicales con sus críticas sobre el sistema migratorio británico y, si bien están explotando miedos infundados, ofrecen una alternativa a lo que se ha convertido, después de 9 años, el status quo Laborista.

 

En el Perú nos sorprende la arremetida de Humala pero solamente porque nos queremos dejar sorprender. Ya con Fujimori el electorado castigó al político tradicional. Y después de 16 años en los que el Chino se volvió uno, y Toledo se convirtió en el estereotipo de la demagogia, el electorado decidió darle el voto a las alternativas.

 

La carrera de Lourdes ha, seguramente, acabado.  Y debe servir de lección que el Perú, y la mayoría de los latinoamericanos, no somos europeos o gringos. Tenemos ideas distintas de lo que es la democracia y el liderazgo. Y que en lugar de intentar recrear, a la mala, sistema extraños, debemos buscar responder a esas expectativas. Pero no demagógicamente como los candidatos de estas elecciones. Los pobres no son idiotas. No haber ido a la escuela no los hace menos capaces. No tener exposición al mundo no lo hace menos inteligentes. Subestimarlos, pensar que se les puede decir una cosa y hacer otra, le ha costado la cabeza a más de un gobernante.

 

La nueva Lourdes, una mujer que se asome a la presidencia, debe traer estas lecciones consigo. Prepararse mejor y desarrollar un discurso claro y directo. Sin matices ni contradicciones. Y que sea compartido, entendido y deseado por la mayoría. Solamente así tendremos la oportunidad de elegír un gobernante popular (de esos ya tenemos bastantes) y confiable (que necesitamos con desesperación).