Después de varios días de estar prendida de Internet para ver los resultados de las elecciones y de vivir bajo angustia, no me queda otra más que aceptarlo: El pueblo eligió, ganó Ollanta y lamentablemente pasa a la segunda vuelta con Alan. (Difícilmente los votos del extranjero podrán compensar la diferencia entre Lourdes y Alan, aunque espero equivocarme – dicen que la esperanza es lo último que se pierde).

 

Como dice Quique, no queda otra más que apoyar al candidato que bajo nuestro criterio hará “menos daño” al Perú y pensar qué queda por hacer. Creo que la mayoría de nosotros estamos de acuerdo que ese candidato es Alan. En una columna anterior preguntaban qué es lo peor que podría pasar? Hiperinflación debido a una emisión sin respaldo? Quedarnos sin RIN? Default en la deuda malogrando (aún más) nuestra reputación? Que ya todo eso lo pasamos y que hay países en peores condiciones, cierto… pero la verdad, el que otro este “peor” no quiere decir que yo no quiera mejorar, así que ese argumento a mí no me consuela… Además, eso es fácil decirlo para personas que como Quique y yo estamos en UK y si decidimos quedarnos en este país no “sufriremos” nuevamente el APRAcalipsis (termino tomado de Aldo Mariategui –gracias!).

 

Detengámonos un momento (reflexión de Semana Santa?) y pensemos: hiperinflación? fácil decirlo para gente de los estratos socioeconómicos más altos, que tienen activos para protegerse se la hiperinflación –recordemos que los pobres son quienes más sufren con la inflación, pues el poco dinero que tienen en las manos se les hace ‘agua’-. Mercado cambiario controlado? No tan terrible… para los que tenían ‘conexiones’ en el gobierno y pueden acceder a los dólares MUC o aunque sea podían acceder a dólares –si no, pregúntenles a mis padres cuando vieron la venta de una casa en Casuarinas convertirse en menos de 3mil dólares por la devaluación. Default de deuda? Mejor ni imaginar la reducción de la inversión extranjera, todo lo que le costo al Perú recuperar credibilidad y reputación y ahora a tirarlo por la borda? Sobre la sugerencia de pagar toda de una vez y ajustarnos los pantalones como se menciona en la columna, personalmente no me opondría (no me gusta deber), pero no es precisamente la razón por la que el 30% de la población votó por Humala (es más, me atrevería a decir que es la razón opuesta, el anti Imperialismo);

 

Esforcemos un poco más nuestra memoria. Se acuerdan la escasez de agua? Cuando teníamos que juntar agua en bateas y tachos enormes y bañarnos con ‘jarrito’? O cuando había cortes de luz; más de uno de nosotros ha hecho tareas del colegio con vela. Después hubo agua, pero de desagüe!!! Si señores, acuérdense cuando salía agua marrón, con caca (sí, caca) por los caños de nuestras casas… Y las colas para comprar alimentos básicos? Cuando íbamos a Todos y Monterrey (en esa época Wong aún estaba sólo en 2 de Mayo y la competencia de supermercados era inexistente) y teníamos que hacer cola separada (las mamás una cola, nosotros –niños- en otra para poder comprar 2 kilos de azúcar (porque era uno por familia) o de arroz o leche… por favor!

 

Entonces, si hay una preocupación justificada. La verdad, eso de “mal de muchos, consuelo de tontos” no va conmigo. Yo no creo que porque haya países en peores condiciones deba sentirme “mejor”. Decir ‘peor que esa vez no vamos a estar’… bueno, sí claro, es verdad, peor no creo; pero es fácil decirlo cuando se vive fuera y nuestro ‘pellejo’ no pasará por eso nuevamente, simplemente lo leerá en los periódicos o en Internet  y dirá ‘qué pena’. En cambio a los que viven en el Perú o los que pensamos regresar sí nos angustia, sí nos preocupa.

 

Es irónico porque muchas personas (todas prácticamente) me dicen “para qué vas a regresar al Perú? Mejor quédate por allá” y yo, necia, respondo que no, que yo regreso al Perú para trabajar, por algo estudie desarrollo y quiero contribuir con mi país, que en el Perú hay mucho por hacer, necesita más nuestra ayuda. Además, soy una convencida de que si la gente mejor preparada (que sale a hacer su maestría a las mejores universidades del mundo) se va del Perú (y no regresa), el Perú no mejorará pues siempre seguirá con la misma gente menos calificada. Que podemos hacer más desde afuera? La verdad, ese argumento no es muy realista. Lo que sí es cierto es que eventos como los resultados de estas elecciones nos hacen cuestionarnos las ganas de regresar… cómo ayudar a un país que sólo se mete autogoles?

 

En el 85 pudo escoger a Bedoya, se fue con Alan, ya sabemos las consecuencias. En el 90 teníamos a un candidato de lujo, Vargas Llosa, escogieron a Fujimori –sin comentarios-; en el 2001 teníamos también a Lourdes, Alan y Toledo van a segunda vuelta. Ahora en el 2006 teníamos nuevamente a Lourdes y hasta más opciones ‘sensatas’ como Paniagua, Villarán, pero, escogimos a un fascista y un comprobado inepto para gobernar.

 

Sí pues, no queda otra más que preguntarnos ‘y ahora qué nos queda por hacer?’, de ninguna manera tirar la toalla y pensar que todo esta acabado. Pero lo que sí, no podemos negar que es mucho más difícil que un país progrese si la mayoría de sus habitantes parece no desearlo y actúa en contra.