La palabra democracia es usada por todos en todos lados. Bilawal Bhutto está dando una conferencia de prensa en Londres. Bilawal es el nuevo líder del Partido Popular Pakistaní, es hijo de Benazir Bhutto, la ex lidereza del Partido y líder de la oposición Pakistaní y que fue asesinada hace 12 días.
Bilawal tiene 19 años. Acaba de empezar un pregrado en Oxford. No está ni ha estado involucrado en política (“pero tengo la política en la sangre”), ni en Pakistán, ni en ningún otro lugar en el mundo. Su mayor calificación es el apellido: Bhutto. Un apellido dinástico y sinónimo con poder en Pakistán. Pero es un apellido que ha gobernado Pakistán y es, por lo tanto, también responsable por la situación en la que se encuentra el país. Es dinástico pero no es democrático.
Benazir Bhutto y su esposo, Asif Ali Safari (o el Sr. 10% -no hay que explicar por qué ¿no?), han sido acusados de corrupción y abuso de poder, violación de derechos humanos y han sido fuertemente criticados por dos administraciones sin muchos logros para el país. Su popularidad se basa significativamente en el hecho que la familia Bhutto es aún una familia feudal: dueña de la gente viviendo en sus tierras. Gente que vota por el PPP por consigna y no conciencia.
De vuelta a la conferencia. Uno de los periodistas le pregunta a Bilawal sino sería más democrático si hubiesen elecciones en el partido para elegir al líder en lugar de que el comité central tome la decisión por todos los miembros. “El comité central siempre elige al líder del partido. Así es como se hace en el PPP.”
La historia es importante ya que existe un precedente. En 1979, su abuelo, Zulfikar Ali Bhutto fue ejecutado por, supuestamente, haber planeado el asesinato de un opositor político. A su muerte, su esposa, Nusrat Bhutto, se convirtió en líder del PPP. Benazir heredó el partido de ella. Entonces, no debe sorprender que Bilawal asuma las riendas a la muerte de su madre.
Bilawal tiene razón en algo: sin el PPP, Pakistán no tiene futuro. El actual dictador/presidente Pervez Musharaf tendría el camino libre para consolidar su poder sin oposición política. Pero el espacio dejado por el PPP sería rápidamente ocupado por un, ya creciente, movimiento islamista. Ciertamente una receta para el desastre.
Pero ni el PPP ni Pakistán son una democracia. El PPP no es democrático. No tiene elecciones para elegir a sus líderes. Y Pakistán es incapaz de organizar elecciones mínimamante transparentes y proteger la liberta de expresión de la oposición política. Y es aún un estado semi-feudal con enormes inequidades e injusticias inconcebibles en una democracia.
Pero Bilawal y su ‘entourage’ no han dejado de usar la palabra democracia durante la conferencia de prensa. Este abuso de la palabra (promovido en gran medida por los Estados Unidos) reduce el concepto de democracia a una muletilla. Las palabras, finalmente, se gastan.
No es necesario usarla siempre. Hay muchas formas de democracia (representativa, directa, socialista, anarquista, de consenso, etc.); que no es más que una forma de gobierno. Igualmente, hay muchas formas de gobierno (aristocracia, autoritarismo, despotismo, feudalismo, meritocracia, monarquía, oligarquía, república, teocracia, timocracia, etc.).
Lo que hay en Pakistán se parece más a una mezcla entre feudalismo, plutocracia, timocracia, dictadura, oligarquía, teocracia y cleptocracia (entre otras cracias). Pero no es una democracia y no debemos dejar que la palabra democracia se use en ese contexto.
En el Perú tampoco somos una democracia, pero queremos serlo. Si hacemos como Pakistán y andamos diciendo que ya lo somos perderemos el rumbo y nos estancaremos en donde estamos. Y donde estamos hoy no es suficiente. ¿O sí lo es?




