En los últimos días he leído algunas noticias sobre el Perú que me han hecho reflexionar sobre un tema del que he escrito antes. Hace unos días una fundación norteamericana premió a Mónica Faria por su labor defendiendo los derechos de las mujeres en las cárceles Peruanas. Horror. La FIFA amenazó la FPF que la suspendería si deja que el Gobierno Peruano interfiera. Horror. Y el Gobierno Peruano quiere negociar bilateralmente con la Unión Europea y no a través de la CAN. Horror, si nos dicen que no.
Durante los últimos dos años los medios, políticos y empresarios han sufrido y llorado por la falta de apoyo que han recibido desde los Estados Unidos que no ratifica, todavía, el TLC. Horror.
El problema es el mismo de todos en el Mundo. En Nigeria, los nigerianos piensan que no hay nada como Nigeria. Es el más poblado de África. Es el centro del mundo para los negocios. Tiene los valles más hermosos. Es el más multicultural. En Malawi, piensan que el lago ese que tiene (que si te bañas en sus aguas te contagias de un bicho que se te mete por la piel) puede convertirse en la atracción turística de-la-región. En Mozambique piensan que sus mariscos son los más ricos del mundo (ja, ja, si supieran). En Bolivia, los bolivianos tienen la selva, los valles, desiertos, las salinas, etc. Tienen todo. En Tailandia, tienen las mejores playas. (Es cierto). Pero en Indonesia también. Y en Malasia, también. Los indios piensan que son la democracia más grande del mundo. Y que tienen la mejor comida. Y que tienen lo mejor de todo.
Pero todos esos países son igual que todos los otros países. Todos tienen algo. Hasta Chile, con sus glaciales y… bueno, nada más. Ah, su desierto donde nunca llueve.
La realidad, es que si bien todos los países tienen algo especial, eso no los hace especiales a los ojos de los demás. El Perú es importante para los peruanos. Pero en el resto del mundo el Perú es inocuo. Es Machu Picchu y el osito Paddington, como mucho. Los Incas, para unos cuantos. La gran mayoría de las personas del mundo lee periódicos, escucha la radio, ve la televisión y navega la web sin toparse nunca con la palabra “Perú”.
Cuando los medios de prensa recogen una noticia sobre el Perú reportada en otros países normalmente viene de los periódicos o noticieros que alimentan el interés de las minorías educadas. The New York Times y The Guardian no son los periódicos más leídos. En el Reino Unido leen The Sun (el equivalente a Ojo o al Chino, con la calata en la página 3 –en serio) o The Daily Mail (que está lleno de historias sobre británicos).
Creer que somos importantes está bien. Es saludable. Y el gobierno debe promover ese sentimiento de superioridad. Ese sentimiento de superioridad es lo que hace a los argentinos tan pedantes y, el la práctica, más importantes, en el campo global, que nosotros. Pero lo que los gobernados se creen no se deben creer los gobernantes. El arte de gobernar es poder anticipar. Y para anticipar hay que saber más que los gobernados. Hay que saber que lo que se creen los súbditos no es necesariamente verdad. El problema es cuando los gobernantes se creen las mentiras que nos cuentan, los mitos y pasiones irracionales que nos emocionan más allá de lo que nos corresponde.
No me malentiendan. Para mí, el Perú es “la” cagada. Pero para la gran mayoría del resto del resto del mundo el Perú es “una” cagada o no existe.
En Estados Unidos, entre los 60s y los 80s, los republicanos que tomaron el poder se creyeron las mentiras que la CIA había plantado sobre la Unión Soviética. Cuando tomaron el poder, Rumsfeld, Cheney y compañía creían que las mentiras eran verdades. Y, cuando eso pasa, las políticas terminan siendo un desastre.
La respuesta de Perú a estos eventos o procesos refleja cierta inocencia e inexperiencia. El Poder Judicial es un Poder Independiente del Estado. Así que cuando el Ministro de Justicia (que es parte del Poder Ejecutivo, otro poder) anuncia que el Poder Judicial va a pedir la extradición de Mónica Faria lo único que hace es demostrar que Mónica Faria tenía mucho contra qué pelear.
Cuando la FIFA dice que nos suspende si el gobierno se mete en los asuntos de la FPF, y el Primer Ministro dice que es un insulto y que va a investigar lo único que hace es demostrar que no se le ha ocurrido averiguar que, efectivamente, la FPF se gobierna como una organización privada y que la FIFA puede expulsarla si le da la gana porque no tiene nada que ver con el Estado Nación –no son las Naciones Unidas. Y la FIFA amenaza al Perú y a Inglaterra por igual.
La Unión Europea negocia con la CAN. Y negocia en bloque en todos lados.
Y el Perú es un barrio más en este pueblo al sur de Estados Unidos. Lleno de banderitas. Los gringos están más interesados en otras partes del mundo. “Wake up and smell the coffee”, dirían. No somos un aliado tan importante, al final del día.
Si la Faria es una terruca, que el Poder Judicial se pronuncie presentando las evidencias del caso –y explicando por qué la declararon inocente en los 90s. Si la FIFA no quiere que el gobierno se meta en los asuntos de la FPF, que el gobierno no se meta – a la FIFA le importa un pepino que el Perú se pierda las eliminatorias o el Mundial (igual nos lo vamos a perder). Y si la UE quiere negociar en bloque y no bilateralmente, juntémonos a otro bloque o sentémonos a negociar con la UE. Anunciando que se demandará una negociación bilateral no nos hacemos ningún favor.
En todo caso, todos estos ejemplos sugieren algo más. Para el Perú, y para todos estos otros países que se creen “la” cagada, la única solución es la ruta del multilateralismo. En bloque podemos ser “la” cagada. (Ah, y claro, y hay que dejar la criollada.)
No sigamos mirando hacia arriba. Estamos rodeados de potenciales amigos a los que no hemos prestado atención antes. No saben lo fácil que es llevarse bien con ellos.




