Por falta de tiempo, no podré sustentar con cifras todas las afirmaciones que haré a continuación. Prometo para los escépticos, buscar esas cifras apenas tenga un tiempo. De alguna manera, quiero debatir algunas ideas que Quique soltó en un anterior posting que puso en este blog – donde mencionaba que el crecimiento económico del Perú llegaba solamente para los segmentos altos de la población.
Es cierto que la ampliaciones que han hecho en Larcomar, los restaurantes de Gastón, o las nuevas tiendas en el Boulevard de Asia que solemos muchos de nosotros frecuentar no representan en un ápice la realidad nacional. Lo que digan los abogados de los estudios más prestigiosos de Lima o las áreas de finanzas corporativas de los bancos del país tampoco son un buen termómetro de realidad. En Andahuaylas, el algunas regiones de Apurímac, la situación seguramente está igual que hace 5, 10 o 500 años en términos de calidad de vida – salud, nutrición, educación y felicidad, si alguien me puede explicar como se mide ello.
Sin embargo, sí existen muchos indicadores, evidencias que me hacen sostener que lo que vive el Perú es mucho más que un chorreo….
El Perú está creciendo como no lo hacía en décadas. Es cierto que una parte de este impulso viene dado por el impulso viene por el de los precios de los commodities (que aportan impuestos para el presupuesto público), pero ello no es todo. La contribución de la manufactura, los servicios, la agro exportación tambien es muy importante.
A diferencia de los noventas, se trata de un crecimiento más sano, sin un déficit en cuenta corriente (con mucho endeudamiento externo) que al primer ajustón de la economía mundial tire todo por la borda como sucedió en 1999 y provocó que toda la avenida Conquistadores estuviera en alquiler. Las finanzas publicas están controladas y tampoco se trata de un rebote como a inicios de los noventa, como sucedió tras el colapso que dejo el primer gobierno de García.
Esta vez el crecimiento viene por fuentes más sanas: un gran boom exportador en los valles de la costa. Desde Piura con sus mangos y citricos, hasta Tacna con sus aceitunas, pasando por los valles de la Libertad y Canete, cuyos espárragos puedes comprar acá en el Tesco de Manchester. Si revisamos detenidamente cifras del PBI, muchas provincias han crecido por encima de Lima en los últimos 5 años, contribuyendo así a revertir el centralismo del país. Es algo que hay que resaltar en un país, donde Lima concentra la mitad del PBI y un tercio de la población. Las exportaciones de confecciones, a pesar del “peligro amarillo” chino, siguen creciendo.
Cifras de APOYO Opinión y Mercado vienen mostrando en los últimos tres años que el ingreso promedio de los sectores más bajos (D, y E) ha crecido por encima de la media, lo cual era consistente con las cifras del INEI que arrojan un reducción en la pobreza extrema de 4% (22% a 18%, si mal no recuerdo) y tambien de la total del 54% al 48% según el INEI.
También hay mucho progreso desde abajo, endógeno. Basta con chequear cifras de la performance de las cajas municipales en los últimos 5 años, que registran tasas de crecimiento en colocaciones de entre 20% y 30% anual. Los créditos a la microempresa en provincias han crecido tanto que bancos como el BBVA ahora ven como negocios adquirir estas cajas municipales. La micro empresa sí es un verdadero termómetro de lo que sucede en el pais.
Los servicios tambien han crecido, entre ellos el turismo, y ello no tiene nada de malo, al contrario, es un sector con alta productividad. En EEUU o Inglaterra ese sector representa más de 70% de la economia. El turismo también ha contribuido a descentralizar el país en gran medida.
Es cierto que sólo hablo de cifras económicas, y eso no es todo. Una sociedad progresa en la medida que exista más justicia, educación, salud, etcétera. Pero no me cabe duda que el Perú está progresando también en esas areas.
El Estado peruano, por primera vez, es un lugar donde egresados de las mejores universidades del país quisieran trabajar, cuando apenas 10 o 20 anos atrás algunos se podían avergonzar de trabajar en un ministerio. Es, sin duda, una muestra que de las instituciones se consolidan, que el estado se moderniza….como en Chile, en Colombia (para no hablar de Europa).
Queda mucho por hacer, no me cabe duda; no sólo en el ámbito económico, sino en buscar reconciliar una sociedad que sigue fragmentada, que niega y se avergüenza de sus raíces. Ollanta Humala no hubiera tenido lo que sacó si las cosas estuviera tan bien. Pero el Perú avanza, estoy seguro y soy optimista sobre el futuro de mi país. Y si Caballo loco y su gente lleva adelante esa gran “revolución educativa” de la que tanto se habla, habremos dado uno de los pasos más importante.
Saludos




