Hola a todos, creo que a la mayoría de quienes participan en este blog los he visto ya, y a los que no o no conozco, espero que anden bien. Estoy desde hace tres meses en
Quique me animo a que participara en este blog, lo cual lo hago con mucho entusiasmo (y bastante retrazo), pues me siento muy ligado al Perú. Albergo todas mis esperanzas en regresar en algunos anos para desde ahí aportar mi grano de arena y construir todos mis proyectos y sueños. Y este blog, en alguna forma, es una manera de quedarme enchufado a mi país e intercambiar opiniones de cosas que podemos (y no podemos) hacer por nuestro país.
Me pregunto, sin embargo, hasta donde y cuando llegara mi “peruanidad” y arraigo. Es que quizás en unos 5 años no seguiré pensando, o mejor dicho sintiendo, igual. Londres, por ejemplo, es una ciudad para extranjeros, para gente de paso, donde muchos, lentamente, imperceptiblemente y quizás deliberadamente, se van desarraigando. Tengo varios amigos que se han ido “desperuanizando” a mi parecer. Sobre esto, no encuentro nada condenable, pues al final somos por encima de peruanos o ingleses, ciudadanos
Cambiando de tema, coincido con los comentarios escritos sobre la pena de muerte en este blog. Sin entrar a los debates eternos (habré escrito por lo menos un par de ensayos en mi vida para el colegio y la universidad en contra la pena de muerte), es claro que genera más violencia y barbariza al ser humano.
Estoy casi seguro que con su pasado de social demócrata, Alan García en el fondo no es partidario de esta y debe haber debatido en contra de su aplicación en algún momento. Sin embargo, su oportunismo político, cinismo y sinvergüencería son mucho más fuertes que cualquier valor que pueda tener - si es que tiene. Es obvio que al estar la gran mayoría de la población a favor de la pena capital, le resulte rentable políticamente estar a favor de esta. Lastima que en el Perú se gobierne en función a las encuestas y no
Cierro este comentario con mi indagación por lo sucedido con el SUTEP. Maestros de escuela que evaluan a diario, pero se niegan a ser evaluados. Roban los exámenes y lo publican en Internet para boicotear la prueba. Mas allá de que si la evaluación correspondía o no hacerla en esa forma (diversos analistas de Grade – una entidad tecnica e independiente de primer nivel-- han sostenido la inconveniencia de llevarla a cabo), lo sucedido ilustra lo podrido que esta gran parte
El tema sin embargo corresponde a la sociedad en su conjunto. Richard Webb, en su columna del Comercio de la semana pasada, comentaba sobre el caso de una familia muy pobre de Ventanilla que al momento de elegir entre dos colegios para mandar a sus hijos, uno de nivel regular y otro pésimo, optaba por el segundo. La razón: lo importante era conseguir el diploma. En resumen si tanto los consumidores (padres de familia, alumnos) como los proveedores del servicio (profesores) tienen esa mentalidad que atenta contra el progreso y que va producir un equilibrio “suboptimo” para la sociedad, no veo otra salida que un estado paternalista para este rubro. Kenneth Galbaith justificaba la intervención
Ante ese gran sector todavía ignorante de la sociedad, corresponde al estado tomar riendas en temas tan claves
Saludos a todos, buen 2007!




