En Australia y en Gran Bretaña están algo preocupados por la calidad de sus sistemas educativos nacionales, a raíz de la publicación del Global Competitiveness Report del World Economic Forum (las variables 5.03 y 5.04 del reporte). A los australianos les ofende en cierto grado estar detrás de India en el apartado de ciencias y matemáticas, mientras que a los británicos les sorprende quedar detrás de China, Túnez y Barbados en el cómputo general. Este estudio, publicado en el último trimestre del año pasado, no ha tenido casi ningún tipo de resonancia en el Perú. Quizás porque fue una evaluación no aprobada por el SUTEP, aunque muy probablemente porque preferimos no hacernos mala sangre con cosas que toman mucho trabajo arreglar.

El Perú no tiene un decoroso (y usual) puesto setenta y pico en el ranking; en vez, estamos en el penúltimo puesto (124 de 125 países). ¿A quién le ganamos? ¿De verdad importa? Les puedo mencionar algunas de las naciones que tienen un mejor sistema educativo que nosotros: Nigeria, Angola, Namibia, Burkina Faso, Mali, Chad y Etiopía. Todas ellas catalogadas como de “Bajo Desarrollo Humano” por el PNUD en el 2005. Y sólo he mencionado algunas. A pesar de que en algunos de estos países los colegios están rodeados por campos minados, sus sistemas educativos resultaron ser mejores que el peruano. Quizás la infraestructura no era tan importante, después de todo.

Me pregunto por qué el tema educativo, tan trascendental de acuerdo a todos, no está en la portada de todos los diarios, todos los días. A un fotógrafo peruano lo secuestran haciendo su trabajo y en varios periódicos de la capital lo ponen en primera plana (con un contador de días) hasta que lo liberan. No quiero desmerecer el sufrimiento del fotógrafo, su familia y sus amigos, tampoco la solidaridad de sus colegas (o la inutilidad práctica del gesto de estos periódicos); simplemente me parece que tendríamos que tener un contador de días, en primera plana de todos los periódicos, para presionar al gobierno peruano a cambiar la política educativa del país. Y, si quieren, puede haber un contador para otros temas que consideren importantes. Pero deberíamos de saber cuánto tiempo está tomando hacer los cambios que se necesitan. En todos estos pleitos ridículos que han rodeado la política educativa peruana últimamente, de si tomamos o no examen, que lo plagio, o no lo doy, llevamos tres meses y ni siquiera es para evaluar a los profesores sino para evaluar el sistema que los capacita. No hemos siquiera empezado.

Mientras tanto, en noviembre de 2006 se publicó el Proyecto Educativo Nacional al 2021. Por primera vez tenemos un plan medianamente bien diseñado (en el Consejo Nacional de Educación se tomaron cuatro años en prepararlo), con objetivos casi cuantificables y líneas de acción algo definidas. Me gustaría saber cuánto se ha implementado. Ya van a haber pasado tres meses (1.7 % del plazo de implementación), algo se debe haber hecho. Lo único que falta es que no lo sigamos y, en tres años, digamos que no es vigente o no refleja la realidad actual.

De hecho, no sólo no se sabe qué se ha hecho desde su publicación, en el portal del Ministerio de Educación se hace referencia a la entrega del Proyecto en una nota titulada: “Ministro Chang pide reflexión al SUTEP para no perjudicar a millones de escolares”. Es tan poco importante el hecho de que por primera vez en la historia tenemos un Plan Educativo de largo plazo, que el Ministerio de Educación ni siquiera preparó una nota exclusiva en su página web. En la nota que se compartió con los poco reflexivos sutepistas, el Ministro aseguró “que nosotros, desde el Ministerio de Educación, vamos a recoger [el trabajo realizado] para establecer las acciones que puedan llevarnos a las metas y resultados que este proyecto establece”. ¿Para qué está el plan? Si sólo necesitaban metas y resultados, les podrían haber dado un documento más corto, mucho más rápido. Lo que tenemos es que el Ministerio va a preparar un plan para implementar el plan. Si deciden hacerlo, claro. Entonces nos podemos sentar a esperar, o podemos exigir campañas en los medios de comunicación (aparentemente la única manera de conseguir acción en el Perú), algo similar a lo que se hizo con el fotógrafo: ¡Liberen a los estudiantes peruanos! Porque el sistema educativo público que tenemos hoy en día es peor que un secuestro, las personas que ya se libraron nunca recuperarán las oportunidades que han perdido.

Por si se siguen preguntando, le ganamos a Paraguay… así que ya pueden ver al Ministro de Educación diciendo que nuestro sistema educativo no es tan malo, si hasta es mejor que el de algunos países de nuestra región.