Un documento muy interesante sobre los partidos políticos peruanos desarrollado por el NDI y financiado por DFID que todos deberían leer: El estudio considera la situación política en el Perú en su propio contexto histórico y llega a tres conclusiones bastante reveladoras.

 

Primero, la estructura política actual es la consecuencia de una serie de ‘shocks’ al sistema político. Por ejemplo, intervenciones militares, Sendero Luminoso, sentimientos anti-políticos tradicionales y un número interminable de rescates y reformas estructurales mal diseñadas. La misma oposición a Toledo, por ejemplo, es su uso indiscriminado de su pobre nivel de aprobación ha debilitado, aún más, las ya débiles estructuras del sistema partidario.

 

Segundo, existe un reforzamiento de las relaciones público-gobierno al nivel local sin que existan las capacidades para observar las expectativas de la población respecto a la reducción de la pobreza. Los funcionarios públicos recién están aprendiendo a gobernar, a mantener un balance entre intereses personales y públicos, a responder a las expectativas del público con buenas políticas y romper con la tradición (¡promovida por las elites!) de políticas populistas, a contrarrestar las rotaciones de funcionarios del gobierno central y los cambios intempestivos de agenda promovidos por comités en el Congreso.

 

Actualmente, el estudio sugiere, los partidos políticos peruanos ven a la pobreza desde tres perspectivas:

 

  • El primero ve a un incremento del PBI como la solución a la pobreza: para ellos, entonces, la inversión extranjera y aumentos en la producción son el camino adelante, dejando a los programas de bienestar simplemente como medidas pasajeras y residuales.
  • El segundo grupo de partidos considera que la única solución pasa por una reforma radical: que el tipo de crecimiento general actual solamente beneficia a unos pocos y que la reducción de la pobreza sólo llegará con una participación significativa del estado en la distribución de los recursos y el ingreso público.
  • El tercer grupo esta de acuerdo con que el sistema de crecimiento actual no trae una reducción de a pobreza pero no cree en los cambios radicales: sino más bien en acompañar al sistema con una serie de reformas que alivien los síntomas más duros de la pobreza pero no el status quo (ni las causas).

No obstante, no existe el debate necesario entre estos grupos para lograr no sólo políticas sino plataformas de trabajo públicas. El segundo grupo, que sugiere una ataque frontal a los proceso de empobrecimiento, propone una alternativa demasiado costosa para los partidos líderes.

 

Finalmente, sobre la base de esto, un análisis costo-beneficio demuestra que el alivio de la pobreza es simplemente demasiado caro. Para un partido, apostar por una verdadera política de largo plazo de reducción de la pobreza significaría renunciar a los beneficios de ‘triunfos’ simbólicos de corto plazo que les permite sobrevivir en el sistema político actual. No existen incentivos para los políticos en relación a la reducción de la pobreza y por ello no existen los procesos necesarios para ello.

 

Sobre la base de esto, resultaría extraño ver que en cualquier plan de gobierno actual, encontremos un plan de lucha contra la pobreza real y valiente.

 

El reporte sugiere 4 roles que los partidos políticos peruanos deberían seguir si quieren jugar un papel importante en la reducción de la pobreza y el desarrollo del país:

 

  1. Seguir y coordinar políticas y plataformas que consideren las necesidades y expectativas del electorado;
  2. Acercarse a la población, investigar sus necesidades y comunicar sus conclusiones y propuestas de manera más clara;
  3. Mantener un monitoreo del trabajo del gobierno y ofrecer alternativas concretas de políticas; y
  4. Promover un liderazgo efectivo y competente en el sector público.

 La pregunta, es si nuestros partidos, hoy, están a la altura.